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Hipertensión en Gatos: Síntomas, Causas y Tratamiento

La hipertensión es silenciosa hasta que causa ceguera súbita o ictus. Causas, cómo medir la tensión en gatos y tratamiento con amlodipino.

Por Equipo Peludiar | | 3 min de lectura

La hipertensión arterial felina es una enfermedad silenciosa que afecta al 15-20 % de los gatos mayores de 10 años. Es la causa más frecuente de ceguera aguda en gatos y puede provocar daño cerebral, cardíaco y renal irreversible si no se detecta a tiempo.

Qué es la hipertensión arterial felina

Se diagnostica hipertensión cuando la presión sistólica es igual o superior a 160 mmHg en medición veterinaria. Por encima de 180 mmHg, el riesgo de daño orgánico es inminente. A diferencia de los humanos, la hipertensión primaria (idiopática) es rara en gatos: más del 80 % de los casos son hipertensión secundaria.

Las causas principales son la insuficiencia renal crónica (principal causa, por activación del sistema renina-angiotensina), el hipertiroidismo (por aumento del gasto cardíaco), la diabetes mellitus y, más raramente, el hiperaldosteronismo primario por tumor adrenal.

Síntomas — el «asesino silencioso» felino

La hipertensión es asintomática hasta que causa daño en un órgano diana. La manifestación más dramática es la ceguera súbita: el propietario nota que el gato choca con los muebles, tiene pupilas dilatadas fijas y no reacciona a la luz. La causa es un desprendimiento de retina bilateral por hemorragia subretiniana. La ventana para recuperar la visión es de solo 24-72 horas con tratamiento urgente.

Otros signos incluyen convulsiones, desorientación y cabeza ladeada (ictus hipertensivo), soplo cardíaco o ritmo de galope (hipertrofia ventricular izquierda), y empeoramiento súbito de una IRC ya conocida.

Diagnóstico

La medición de presión arterial se realiza con método oscilométrico o Doppler. La técnica requiere que el gato se aclimate 5-10 minutos, se colocan 5-7 mediciones en extremidad distal o cola, descartando las dos primeras:

  • <140 mmHg: normal
  • 140-159 mmHg: monitorizar
  • 160-179 mmHg: tratar, especialmente si hay proteinuria
  • ≥180 mmHg: tratar siempre — riesgo alto de daño orgánico

El panel diagnóstico completo incluye función renal (creatinina, SDMA), función tiroidea (T4 total), glucosa, proteinuria (UPC >0,2 indica daño renal hipertensivo) y ecocardiografía para valorar hipertrofia ventricular izquierda.

Tratamiento

El amlodipino es el fármaco de primera línea: un bloqueante de canales de calcio con eficacia demostrada en gatos. La dosis es de 0,625 mg/gato/día en gatos menores de 4 kg y 1,25 mg/gato/día en gatos mayores. Logra una reducción media de 30-40 mmHg en la primera semana.

El telmisartán (Semintra) es la segunda línea o se combina con amlodipino en casos refractarios. También está indicado específicamente en proteinuria renal. El tratamiento de la causa subyacente es simultáneo: metimazol y yodo radioactivo para hipertiroidismo, dieta renal y fluidoterapia para IRC.

El recontrol de presión arterial se realiza a los 7-14 días del inicio y mensualmente hasta estabilización; después, cada 3 meses.

Pronóstico y seguimiento

Con tratamiento precoz, la recuperación visual se logra en el 40-50 % de los casos si se inicia antes de las 48 horas. Sin tratamiento, el daño retiniano es permanente. La supervivencia depende fundamentalmente de la enfermedad subyacente, no de la hipertensión en sí, que se controla eficazmente con amlodipino a largo plazo.

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