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Torsión esplénica en perros: urgencia quirúrgica abdominal

La torsión esplénica en perros es una emergencia quirúrgica donde el bazo rota sobre su pedículo vascular causando congestión esplénica aguda y dolor abdominal.

JM Por Javier Moreno Pascual | | 11 min de lectura

Torsión esplénica en perros: urgencia abdominal que requiere cirugía

La torsión esplénica canina es una condición quirúrgica de urgencia que se produce cuando el bazo rota de forma anormal sobre su pedículo vascular, constituido por los vasos esplénicos principales y los ligamentos gastroesplénico y esplenocólico que lo mantienen en su posición anatómica normal en el cuadrante abdominal izquierdo. Esta rotación produce una obstrucción del drenaje venoso esplénico que, si se mantiene en el tiempo, conduce a una congestión vascular masiva del parénquima esplénico, esplenomegalia aguda con secuestro de un volumen significativo de sangre dentro del órgano congestionado e infarto esplénico progresivo con riesgo de rotura y hemoperitoneo potencialmente mortal.

La torsión esplénica puede presentarse como una condición primaria aislada sin patología abdominal asociada, o como un componente del síndrome de dilatación-vólvulo gástrico (DVG) donde la rotación del estómago arrastra al bazo debido a su conexión ligamentosa. La torsión esplénica primaria afecta predominantemente a perros de razas grandes y gigantes con conformación torácica profunda, incluyendo el gran danés, el pastor alemán, el san bernardo, el setter irlandés, el weimaraner, el bóxer y el dogo alemán, y puede presentarse de forma aguda con deterioro clínico rápido o de forma crónica intermitente con episodios recurrentes de malestar abdominal que se resuelven parcialmente entre crisis.

Los factores predisponentes identificados incluyen la laxitud excesiva de los ligamentos esplénicos que permite una movilidad anormal del bazo dentro de la cavidad abdominal, la esplenomegalia preexistente por cualquier causa que aumenta el peso y la inercia del órgano durante los movimientos corporales bruscos, el ejercicio vigoroso especialmente los revolcones y giros rápidos que generan fuerzas rotacionales sobre las vísceras abdominales, y la alimentación voluminosa seguida de actividad física intensa que produce distensión gástrica con desplazamiento del bazo de su posición habitual.

Mecanismo de la obstrucción vascular

El mecanismo fisiopatológico de la torsión esplénica implica la rotación del bazo entre ciento ochenta y trescientos sesenta grados sobre el eje de su pedículo vascular, lo que produce una compresión primaria de la vena esplénica por ser esta más compresible que la arteria esplénica muscular. La obstrucción del retorno venoso mientras se mantiene parcialmente el flujo arterial de entrada produce una congestión vascular pasiva masiva del parénquima esplénico, con acumulación progresiva de sangre dentro de los sinusoides esplénicos que puede secuestrar hasta el veinte o treinta por ciento del volumen sanguíneo circulante del perro, produciendo hipovolemia sistémica aguda con taquicardia compensatoria, hipotensión y shock distributivo.

La isquemia esplénica progresiva por compromiso tanto venoso como arterial en los grados mayores de rotación produce necrosis del parénquima esplénico con liberación de citocinas inflamatorias, enzimas intracelulares y tromboplastinas tisulares que pueden desencadenar una coagulopatía intravascular diseminada sistémica. El bazo necrótico congestionado tiene un riesgo elevado de rotura espontánea con hemorragia masiva en la cavidad peritoneal que produce shock hemorrágico agudo potencialmente mortal. Las arritmias cardíacas, particularmente las taquiarritmias ventriculares, son una complicación frecuente que puede aparecer tanto antes como después de la cirugía por la liberación de factores miocardiotóxicos desde el bazo isquémico.

Síntomas de la torsión esplénica canina

La presentación clínica de la torsión esplénica aguda es dramática y se caracteriza por dolor abdominal intenso de instauración súbita, distensión abdominal progresiva, letargia profunda con reluctancia a moverse, vómitos, mucosas pálidas o congestionadas dependiendo del grado de shock hipovolémico, taquicardia marcada con pulsos periféricos débiles y filiformes, y debilidad progresiva que puede evolucionar rápidamente hacia colapso cardiovascular y muerte si no se interviene quirúrgicamente de forma urgente. La palpación abdominal puede revelar una masa esplénica masiva que ocupa una proporción importante de la cavidad abdominal.

La torsión esplénica crónica intermitente presenta una clínica más sutil y difícil de diagnosticar, con episodios recurrentes de malestar abdominal inespecífico, anorexia intermitente, letargia cíclica, vómitos ocasionales y pérdida de peso progresiva que pueden mimetizar múltiples patologías abdominales crónicas. La hemoglobinuria episódica por hemólisis intravascular del sangre secuestrada en el bazo parcialmente torsionado puede producir orina oscura intermitente que alerta a los propietarios sobre un problema subyacente. La anemia regenerativa crónica por el secuestro eritrocitario esplénico repetido es un hallazgo analítico frecuente que debe incluir la torsión esplénica en su diagnóstico diferencial.

Los signos clínicos de shock hipovolémico dominan el cuadro en las torsiones agudas completas. La frecuencia cardíaca puede superar los doscientos latidos por minuto, el tiempo de relleno capilar está prolongado por encima de tres segundos, la temperatura rectal puede estar disminuida por la vasoconstricción periférica compensatoria y el nivel de consciencia puede alterarse progresivamente desde letargia hasta estupor. Las arritmias ventriculares son detectables mediante auscultación cardíaca como irregularidades del ritmo y se confirman mediante electrocardiografía, siendo más frecuentes en las horas posteriores a la reperfusión quirúrgica del bazo.

Diagnóstico ecográfico y quirúrgico

La ecografía abdominal es la técnica diagnóstica de elección para la torsión esplénica canina. Los hallazgos ecográficos característicos incluyen esplenomegalia masiva con parénquima hipoecogénico y heterogéneo por la congestión vascular, ausencia de flujo sanguíneo normal en los vasos esplénicos detectada mediante Doppler color, presencia de líquido libre peritoneal reactivo o hemorrágico, y visualización directa del pedículo vascular torsionado en manos de ecografistas experimentados. La combinación de esplenomegalia marcada con ausencia de flujo Doppler esplénico en un perro de raza grande con dolor abdominal agudo es altamente diagnóstica de torsión esplénica.

Las radiografías abdominales revelan una masa de opacidad de tejido blando que desplaza las vísceras abdominales adyacentes, compatible con esplenomegalia masiva, pero no permiten diferenciar la torsión de otras causas de esplenomegalia como neoplasias esplénicas, hematomas o hiperplasia nodular. La analítica sanguínea de urgencia muestra típicamente anemia por secuestro eritrocitario, leucocitosis con desviación a la izquierda, trombocitopenia por consumo, elevación de lactato sérico como marcador de perfusión tisular inadecuada y alteraciones de la coagulación en los casos con coagulopatía de consumo incipiente. El diagnóstico definitivo se confirma frecuentemente durante la laparotomía exploratoria cuando se visualiza directamente el bazo torsionado sobre su pedículo vascular.

Tratamiento: esplenectomía de urgencia

La esplenectomía de urgencia, es decir la extirpación quirúrgica completa del bazo, es el tratamiento definitivo de la torsión esplénica canina. La estabilización hemodinámica preoperatoria con fluidoterapia intravenosa agresiva, transfusión de sangre o concentrado de eritrocitos si la anemia es grave, y corrección de las arritmias cardíacas con lidocaína intravenosa cuando están presentes es esencial antes de proceder a la anestesia general y la cirugía. La ligadura del pedículo vascular esplénico ANTES de detorsionar el bazo es una maniobra quirúrgica crítica que previene la reperfusión súbita de sangre estancada, acidótica y cargada de productos de degradación tisular desde el bazo necrótico hacia la circulación sistémica, que puede precipitar arritmias mortales y shock por reperfusión.

Tras la esplenectomía, el bazo extirpado debe enviarse siempre a estudio histopatológico para descartar neoplasias esplénicas subyacentes que pudieran haber predispuesto a la torsión, particularmente hemangiosarcoma esplénico que es el tumor esplénico más frecuente en perros de razas grandes y puede debutar clínicamente con torsión o rotura esplénica. El postoperatorio requiere monitorización electrocardiográfica continua durante las primeras cuarenta y ocho a setenta y dos horas para detectar y tratar precozmente las arritmias ventriculares que aparecen frecuentemente en el periodo perioperatorio.

Los perros esplenectomizados se recuperan generalmente bien y llevan una vida completamente normal tras la cirugía. El bazo no es un órgano vital en el perro adulto, y sus funciones de filtración sanguínea y reservorio eritrocitario son asumidas compensatoriamente por el hígado y la médula ósea. Sin embargo, los perros sin bazo tienen un riesgo ligeramente aumentado de infecciones por bacterias encapsuladas como Streptococcus y Haemophilus durante los primeros meses postoperatorios, por lo que se recomienda vigilancia clínica ante signos de infección sistémica y tratamiento antibiótico precoz ante la menor sospecha durante el periodo de adaptación inmunológica.

Prevención y vigilancia en razas de riesgo

La prevención de la torsión esplénica primaria en perros de razas predispuestas es difícil debido a la incomprensión completa de los factores desencadenantes específicos. Las recomendaciones generales incluyen evitar el ejercicio vigoroso inmediatamente después de las comidas voluminosas, fraccionar la ración diaria en dos o tres tomas para reducir la distensión gástrica postprandial, y limitar las actividades que implican giros y revolcones bruscos durante la primera hora después de comer. Estas mismas medidas son recomendadas para la prevención del síndrome de dilatación-vólvulo gástrico, que comparte factores de riesgo y razas predispuestas con la torsión esplénica.

La gastropexia profiláctica, una técnica quirúrgica mínimamente invasiva que puede realizarse por laparoscopia y que fija permanentemente el estómago a la pared abdominal lateral derecha para prevenir su rotación sobre el eje mesentérico, se recomienda cada vez más en perros de razas gigantes durante la esterilización o cualquier otra cirugía abdominal electiva, ya que previene eficazmente el vólvulo gástrico que es la causa más frecuente de torsión esplénica secundaria. Sin embargo, la gastropexia no previene la torsión esplénica primaria aislada, ya que el bazo mantiene su movilidad independiente del estómago fijado por sus propios ligamentos suspensorios. La laxitud congénita o adquirida de estos ligamentos esplénicos, que es más frecuente en razas grandes y gigantes de tórax profundo, permite una movilidad excesiva del bazo que predispone a la torsión primaria independientemente del estado de fijación del estómago. La esplenopexia profiláctica, que fijaría quirúrgicamente el bazo, no se realiza de forma rutinaria por la falta de evidencia sobre su seguridad y eficacia a largo plazo.

La monitorización clínica atenta por parte de los propietarios de perros de razas grandes y gigantes es fundamental para la detección precoz de los episodios de torsión esplénica, particularmente la forma crónica intermitente que produce signos sutiles y fácilmente ignorados. Los propietarios deben ser educados para reconocer los signos de malestar abdominal agudo que incluyen inquietud, postura encorvada, intentos improductivos de vomitar, dilatación abdominal y letargia inusual, y para acudir de forma inmediata y sin demora a las urgencias veterinarias más cercanas ante cualquiera de estos signos clínicos sospechosos en un perro de raza conocida como predispuesta, ya que tanto el diagnóstico como el tratamiento precoces mejoran significativamente significativamente el pronóstico de la torsión esplénica aguda.

Preguntas frecuentes sobre la torsión esplénica en perros

¿Qué es la torsión esplénica en perros?
Es la rotación del bazo sobre su pedículo vascular que obstruye el drenaje venoso, produciendo congestión masiva, esplenomegalia aguda y dolor abdominal severo.
¿Qué razas tienen más riesgo?
Razas grandes con tórax profundo como gran danés, pastor alemán, san bernardo, setter irlandés, weimaraner y bóxer.
¿Cuáles son los síntomas de torsión esplénica?
Dolor abdominal agudo, distensión abdominal, mucosas pálidas, taquicardia, debilidad o colapso. Puede ser aguda o crónica intermitente.
¿Cómo se trata la torsión esplénica?
La esplenectomía de urgencia es el tratamiento definitivo, precedida de estabilización hemodinámica con fluidoterapia intravenosa.
¿Un perro puede vivir sin bazo?
Sí. Los perros esplenectomizados llevan vida normal. El sistema inmunitario se adapta con riesgo ligeramente mayor de ciertas infecciones inicialmente.

Si tu perro grande presenta dolor abdominal agudo con distensión y debilidad súbita, acude a urgencias veterinarias inmediatamente. Más guías en salud canina.

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