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Conjuntivitis en Perros: Síntomas, Tipos y Tratamiento

Guía completa sobre la conjuntivitis canina: tipos (bacteriana, alérgica, seca), síntomas de alarma, diagnóstico veterinario, tratamiento correcto y razas con mayor predisposición ocular.

Por Equipo Peludiar | | 12 min de lectura

El ojo es uno de los órganos más sensibles y delicados del perro, y la conjuntivitis canina es el problema ocular más frecuente en la consulta veterinaria. Un ojo rojo, con lagañas o secreción puede parecer algo menor, pero el diagnóstico y el tratamiento correctos son fundamentales: un tratamiento inadecuado puede derivar en úlcera corneal, infección profunda o incluso pérdida de visión. En esta guía encontrarás todo lo que necesitas saber para actuar correctamente.

¿Qué es la conjuntivitis en perros?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la fina membrana mucosa transparente que recubre el interior de los párpados y la parte visible de la esclerótica (el "blanco" del ojo). Su función es proteger el ojo y mantenerlo lubricado, y cuando se inflama produce los síntomas característicos: enrojecimiento, lagrimeo, secreción y molestias.

Puede afectar a un solo ojo (conjuntivitis unilateral, frecuentemente por cuerpo extraño o irritante) o a ambos (conjuntivitis bilateral, más típica de causas infecciosas o alérgicas). Esta distinción es uno de los primeros datos que el veterinario tendrá en cuenta para orientar el diagnóstico.

Es importante no subestimar este problema: el ojo del perro es un órgano muy vulnerable que no tolera bien los tratamientos incorrectos. Aplicar un colirio humano con corticoides en un ojo con úlcera corneal puede provocar la perforación ocular. Esto no es hiperbólico: ocurre con más frecuencia de lo deseable cuando los dueños automédican a sus perros.

Tipos de conjuntivitis canina: causas y características

No todas las conjuntivitis son iguales. El tipo determina el tratamiento, por lo que es imprescindible el diagnóstico veterinario antes de aplicar cualquier colirio:

Conjuntivitis bacteriana: Causada por bacterias como Staphylococcus, Streptococcus o Pseudomonas. Produce una secreción mucopurulenta de color amarillo verdoso, espesa, que se acumula en la comisura interna del ojo. Suele afectar a uno o ambos ojos. Requiere colirio antibiótico prescrito por el veterinario.

Conjuntivitis viral: Asociada al moquillo canino o al herpesvirus canino. Suele ser bilateral y acompañada de síntomas sistémicos (fiebre, secreción nasal, tos). El tratamiento es de soporte ya que no existe antiviral específico para la mayoría de estos virus; se trata de prevenir las infecciones bacterianas secundarias.

Conjuntivitis alérgica: Reacción a alérgenos ambientales como pólenes, ácaros del polvo, hongos o ciertos componentes de productos de higiene. Produce un lagrimeo excesivo de secreción transparente y es frecuentemente bilateral. Puede ser estacional (pólenes primaverales) o crónica (ácaros del polvo). El tratamiento incluye antihistamínicos y, en ocasiones, corticoides tópicos (solo si no hay úlcera).

Conjuntivitis seca (queratoconjuntivitis seca, QCS): Se produce cuando la glándula lagrimal no produce suficiente lágrima. Los ojos se presentan secos, con una secreción pastosa marrón-verdosa, y la córnea puede aparecer opaca con el tiempo. Es una condición crónica que requiere tratamiento de por vida. El Cocker Spaniel y el West Highland White Terrier tienen predisposición genética a esta condición.

Conjuntivitis por irritante o cuerpo extraño: Arena, polvo, hierba, un pelo o incluso una pestaña mal colocada pueden irritar la conjuntiva de forma aguda y brusca. Generalmente afecta a un solo ojo. El tratamiento requiere la eliminación del cuerpo extraño y lavado ocular con suero fisiológico.

Conjuntivitis parasitaria: La Leishmaniasis puede producir manifestaciones oculares incluyendo conjuntivitis en zonas endémicas del sur de España y el Mediterráneo. Es un factor importante a considerar en perros de estas regiones con signos oculares crónicos. Más información en nuestra guía sobre leishmaniosis en perros.

Síntomas de la conjuntivitis en perros: qué observar

Los síntomas de la conjuntivitis canina son bastante reconocibles, aunque su intensidad varía según el tipo y la causa:

  • Enrojecimiento ocular: la esclerótica aparece inyectada en sangre, de color rosa o rojo. En casos graves puede llegar a un rojo intenso.
  • Lagrimeo excesivo: el ojo aparece siempre húmedo, con lágrimas que resbalan por la mejilla. Con el tiempo, el pelo por debajo del ojo puede decolorarse a marrón oxidado por las lágrimas (epífora).
  • Secreción ocular: transparente y acuosa en conjuntivitis viral o alérgica; amarilla-verde y espesa en bacteriana; pastosa y oscura en ojo seco (QCS).
  • Lagañas abundantes: especialmente al despertar, pegando los párpados. Son normales en pequeña cantidad, pero si son copiosas o de color amarillo-verde son señal de problema.
  • Prurito ocular: el perro se frota el ojo con la pata o contra superficies. El frotamiento excesivo puede causar daño corneal adicional.
  • Fotofobia: molestia ante la luz intensa, el perro entorna el ojo o busca la sombra.
  • Blefaroespasmo: el perro mantiene el ojo parcialmente cerrado de forma involuntaria por el dolor o la irritación.

Señales de alarma que requieren veterinario urgente: córnea nublada, opaca o azulada; ojo muy prominente o, al contrario, hundido; descarga muy abundante con el perro que no puede abrir el ojo; sospecha de traumatismo ocular.

Diagnóstico veterinario de la conjuntivitis

El veterinario comenzará con una historia clínica detallada: ¿es un ojo o dos? ¿Inicio brusco o progresivo? ¿Época de pólenes? ¿Contacto con otros perros? ¿Ha estado en zona endémica de Leishmania? Estas preguntas orientan considerablemente el diagnóstico antes de realizar las pruebas.

Las pruebas diagnósticas más habituales son:

  • Test de Schirmer: una tira de papel absorbente se coloca bajo el párpado inferior durante 60 segundos y mide la producción lagrimal. Menos de 15 mm en 1 minuto indica producción insuficiente (QCS).
  • Test de fluoresceína: se instila un colorante que tiñe las células dañadas de la córnea bajo luz azul. Permite detectar úlceras corneales que serían invisibles a simple vista. Es determinante para decidir si se pueden usar corticoides o no.
  • Citología conjuntival y cultivo bacteriano: recogida de muestra de la secreción para identificar el agente causante y determinar el antibiótico más efectivo.
  • Prueba de Leishmania: análisis de sangre en perros de zonas endémicas o con viajes al sur de España con signos oculares crónicos.

También puede solicitar pruebas generales de sangre para descartar causas sistémicas, y ecografía ocular en casos con cambios estructurales. Consulta nuestra guía sobre enfermedades comunes en perros para más contexto.

Tratamiento de la conjuntivitis canina: cada tipo su remedio

El tratamiento depende completamente del tipo de conjuntivitis diagnosticada, por eso automedicar al perro con cualquier colirio es arriesgado:

  • Bacteriana: colirio antibiótico de acuerdo al cultivo y antibiograma (cloranfenicol, tobramicina o ciprofloxacino son los más habituales). Duración: 7-14 días según respuesta.
  • Alérgica: antihistamínicos tópicos u orales, corticoides tópicos si no hay úlcera corneal. Control del alérgeno siempre que sea posible.
  • QCS (ojo seco): lágrimas artificiales específicas para perros (hialuronato, metilcelulosa) varias veces al día, y ciclosporina oftálmica tópica para estimular la producción lagrimal en la mayoría de casos. Tratamiento de por vida.
  • Cuerpo extraño: extracción cuidadosa o lavado ocular abundante con suero fisiológico. Si hay lesión corneal secundaria, tratamiento con colirio antibiótico.

Lo que nunca debes usar: colirios humanos con corticoides o vasoconstrictores sin prescripción veterinaria. Las lágrimas humanas con conservantes pueden irritar la córnea canina. Para la limpieza ocular preventiva: suero fisiológico o solución específica de limpieza ocular para perros. Nunca algodón (deja fibras) ni toallitas con fragancias o alcohol.

Razas con mayor predisposición a problemas oculares

Aunque la conjuntivitis puede afectar a cualquier perro, estas razas tienen una predisposición especial por sus características anatómicas:

  • Razas braquicefálicas (Bulldog Francés, Bulldog Inglés, Pug, Shih-Tzu, Boxer): los ojos prominentes y la menor protección de los párpados los expone más a irritantes externos y a lesiones corneales. Requieren limpieza ocular preventiva regular.
  • Razas con pliegues faciales (Shar Pei, Chow-Chow): los pliegues cutáneos de la cara pueden causar triquiasis (pelo que roza la córnea) y úlceras corneales recurrentes.
  • Razas de pelo largo (Cocker Spaniel, Maltés, Yorkshire Terrier): el pelo que cae sobre los ojos irrita la conjuntiva. El recorte regular del pelo periocular es preventivo.
  • Cocker Spaniel y West Highland White Terrier: predisposición genética documentada a queratoconjuntivitis seca (QCS).

Cómo limpiar los ojos de un perro: técnica correcta

La limpieza ocular preventiva es una habilidad básica de cuidado canino, especialmente útil para razas con ojos prominentes, pelos largos o pliegues faciales. Hacerla bien es tan importante como hacerla con frecuencia:

  1. Prepara el material: suero fisiológico monodosis o solución limpiadora ocular específica para perros (nunca agua del grifo, que puede contener cloro y minerales irritantes), gasas estériles (no algodón, que deja fibras), y premios para recompensar al perro.
  2. Posición correcta: coloca al perro sentado con buena luz. Acércate con calma, sin movimientos bruscos. Si el perro se resiste, practica primero solo acercando la mano al ojo sin tocar, recompensando con premio, hasta que lo acepte tranquilo.
  3. Técnica de limpieza: empapa la gasa con el suero o la solución limpiadora. Con suavidad, limpia desde el ángulo interno del ojo (nariz) hacia el externo con un solo pasé de la gasa. Usa una gasa diferente para cada ojo para evitar el contagio entre ojos.
  4. Secreción seca: si las lagañas están secas y pegadas, humedécelas durante 30 segundos con la gasa empapada antes de intentar retirarlas. Nunca arranques las legañas secas de golpe; puedes arrancar pelos y causar dolor e irritación.
  5. Frecuencia: 2-3 veces por semana en razas predispuestas, 1 vez por semana en razas estándar. Si el perro tiene una conjuntivitis activa en tratamiento, sigue las indicaciones del veterinario sobre frecuencia y producto a usar.

La limpieza regular no solo previene la acumulación de secreciones sino que también te permite detectar antes cualquier cambio en el aspecto del ojo: enrojecimiento incipiente, cambio en el color o la consistencia de las secreciones, o cualquier asimetría entre ambos ojos. Cuanto antes detectes un problema, antes puede tratarse. Si necesitas más información sobre el aseo integral del perro, consulta nuestra guía de cómo limpiar los oídos del perro.

Prevención de la conjuntivitis en perros

Con algunos cuidados básicos se puede reducir significativamente el riesgo de conjuntivitis en razas predispuestas y en cualquier perro:

  • Limpieza ocular preventiva 1-2 veces por semana en razas predispuestas con solución limpiadora específica para perros.
  • Corte regular del pelo que cae sobre los ojos, especialmente en razas de pelo largo.
  • Evitar llevar al perro a zonas con mucho polvo o alta concentración de pólenes en primavera si es alérgico.
  • Vacunación al día frente a moquillo: el virus canino de moquillo puede causar conjuntivitis grave y sistémica en perros no vacunados.
  • Control de Leishmania en zonas endémicas del sur de España: análisis anual y uso de repelentes de flebotomos.

Preguntas frecuentes sobre la conjuntivitis en perros

¿Puedo tratar la conjuntivitis de mi perro en casa?

Como medida temporal, puedes limpiar suavemente el ojo con suero fisiológico para retirar las secreciones y reducir la incomodidad. Pero no apliques ningún colirio sin diagnóstico veterinario: el tipo de conjuntivitis determina el tratamiento correcto, y un colirio inadecuado puede agravar el problema. Si la inflamación no mejora en 24-48 horas, acude al veterinario.

¿Es contagiosa la conjuntivitis canina?

Depende de la causa. La bacteriana puede transmitirse entre perros por contacto directo con las secreciones oculares. La asociada al moquillo es altamente contagiosa entre perros no vacunados. La alérgica y la QCS no son contagiosas. En casa con varios perros, evita que el perro con conjuntivitis infecciosa comparta cuencos, camas o juguetes con los sanos.

¿Por qué mi perro siempre tiene lagañas?

Las lagañas mínimas al despertar son normales. Si son constantes, abundantes o de color amarillo-verde, pueden indicar conjuntivitis crónica, QCS, triquiasis o un problema del ducto lagrimal. En razas braquicefálicas y de pelo largo es especialmente frecuente. Si se repite cada día y en cantidad apreciable, merece valoración veterinaria para descartar causas tratables.

¿Cuánto tarda en curar la conjuntivitis canina?

Una conjuntivitis bacteriana bien tratada mejora visiblemente en 3-5 días y se resuelve en 7-10 días. La alérgica puede persistir mientras haya contacto con el alérgeno. La QCS es crónica y requiere tratamiento continuo. Sin tratamiento correcto, cualquier tipo puede cronificarse y complicarse con úlceras corneales.

¿Qué colirio puedo usar para la conjuntivitis de mi perro?

Solo el que haya prescrito el veterinario para tu perro y su tipo de conjuntivitis específica. Los colirios humanos con corticoides, vasoconstrictores o ciertos conservantes no son seguros para perros. Para limpiar los ojos de forma preventiva, el suero fisiológico es la opción más segura y accesible.

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