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Hernia Discal en Perros: Síntomas, Cirugía y Recuperación

Guía completa sobre la hernia discal en perros: escala de gravedad neurológica de grado 1 a 5, razas predispuestas, la regla de las 48 horas para la cirugía y cómo es la recuperación en casa.

Por Equipo Peludiar | | 12 min de lectura

La hernia discal en perros es una de las causas más frecuentes de parálisis canina y una emergencia veterinaria cuando los síntomas neurológicos son graves. Afecta especialmente a razas de columna larga y patas cortas, pero ningún perro está completamente libre de riesgo. Esta guía te explica qué es exactamente, cómo reconocer los síntomas por su gravedad, cuándo es urgente operar y qué esperar en la recuperación.

¿Qué es la hernia discal en perros?

Entre cada par de vértebras de la columna existe un disco intervertebral, una estructura en forma de rosquilla con un núcleo gelatinoso (núcleo pulposo) rodeado por un anillo fibroso externo (annulus fibrosus). Este disco actúa como amortiguador entre las vértebras, permitiendo la movilidad y absorbiendo los impactos.

La hernia discal ocurre cuando el material del disco (el núcleo pulposo o el propio anillo) protruye o irrumpe hacia el canal espinal, comprimiendo la médula espinal o las raíces nerviosas. Esta compresión interrumpe la transmisión de señales nerviosas entre el cerebro y el cuerpo, produciendo los síntomas neurológicos que caracterizan la enfermedad.

Existen dos tipos principales según la clasificación de Hansen:

  • Hansen tipo I (extrusión): el núcleo pulposo previamente calcificado irrumpe de forma aguda y explosiva a través del anillo fibroso hacia el canal espinal. Es el tipo más frecuente en razas condrodistróficas (Teckel, Basset, Cocker). El inicio es brusco y los síntomas pueden aparecer en minutos u horas.
  • Hansen tipo II (protrusión): el anillo fibroso se hernia progresivamente, empujando el núcleo sin extruirlo completamente. Más frecuente en razas grandes (Pastor Alemán, Labrador). El curso es crónico y los síntomas se desarrollan a lo largo de semanas o meses.

Las localizaciones más frecuentes son la columna toracolumbar (entre T11 y L2, el 85% de los casos) y la columna cervical (C2-C3). Una hernia cervical produce dolor y debilidad en las cuatro extremidades; una hernia toracolumbar afecta principalmente a las extremidades traseras.

Razas predispuestas a la hernia discal

La predisposición genética es el factor de riesgo más importante:

Razas condrodistróficas (alto riesgo de Hansen tipo I):

  • Teckel (Dachshund): la raza más afectada del mundo. Entre el 20 y el 25% desarrollará enfermedad discal (IVDD) en algún momento de su vida. Su columna extraordinariamente larga combinada con patas muy cortas genera un estrés mecánico severo sobre los discos, que además se calcifican precozmente por la condrodistrofia.
  • Basset Hound: misma base genética condrodistrófica, mismo riesgo elevado.
  • Beagle y Cocker Spaniel: riesgo intermedio-alto, inferior al Teckel pero significativamente superior a la media.
  • Shih Tzu y Lhasa Apso: razas con condrodistrofia y tamaño pequeño, frecuentemente afectadas.
  • Bulldog Francés y Pug: riesgo elevado especialmente en la región cervical.

Razas grandes (riesgo de Hansen tipo II): Pastor Alemán, Labrador Retriever, Golden Retriever, Dóberman Pinscher. En estas razas el curso es más insidioso y crónico, pero puede progresar a parálisis si no se detecta a tiempo.

Factores que aumentan el riesgo en cualquier raza: obesidad (multiplica el estrés sobre los discos), saltos frecuentes desde alturas (sofá, cama, coches), subir y bajar escaleras varias veces al día, y en el Teckel específicamente, cogerlo mal (sin soportar el cuerpo completo horizontalmente).

Síntomas de la hernia discal: escala de gravedad neurológica (grados 1 a 5)

La severidad de los síntomas neurológicos determina el grado de la hernia y el tratamiento indicado. La escala más utilizada en medicina veterinaria va de 1 a 5:

  • Grado 1 — Solo dolor: el perro no tiene déficit neurológico pero sí dolor. Puede gritar al moverse, negarse a subir o bajar escaleras, mostrar tensión muscular paravertebral visible, caminar con cautela o mostrar una postura encorvada. Las extremidades funcionan con normalidad.
  • Grado 2 — Paresia leve: el perro camina pero con dificultad visible. Tropieza, arrastra ligeramente las patas traseras, tiene una base de sustentación más amplia de lo normal, o sus pasos traseros parecen torpes o descoordinados. Puede subir escaleras pero con esfuerzo.
  • Grado 3 — Paresia severa: el perro no puede ponerse de pie sin ayuda o no puede sostener el peso en las extremidades traseras de forma estable. Puede mover las patas pero sin fuerza suficiente para soportar el cuerpo.
  • Grado 4 — Parálisis con dolor profundo conservado: las patas traseras no se mueven de forma voluntaria, pero el perro retira la pata o reacciona (vocaliza, gira la cabeza) cuando se le pellizca firmemente entre los dedos del pie. La percepción del dolor profundo está conservada.
  • Grado 5 — Parálisis con pérdida de dolor profundo: las patas no responden y el perro no reacciona al pellizco profundo. Este es el grado más grave. El pronóstico empeora drásticamente si la pérdida de dolor profundo lleva más de 24-48 horas.

⚠️ Señal de emergencia absoluta: cualquier parálisis de inicio súbito, especialmente combinada con pérdida del control de vejiga o intestino. Ir a urgencias veterinarias en las próximas horas, sin esperar a la mañana siguiente.

Consulta nuestra guía sobre cómo saber si tu perro está enfermo para una guía general de señales de alarma.

Diagnóstico: cómo confirma el veterinario la hernia discal

El diagnóstico requiere combinar la exploración clínica con pruebas de imagen:

  • Exploración neurológica: el veterinario evalúa los reflejos espinales (reflejo patelar, flexor), la propiocepción (respuesta al voltear una pata), el tono muscular, el dolor profundo y el nivel de la lesión. Esta exploración puede orientar la localización de la hernia antes de las pruebas de imagen.
  • Radiografía: rápida y disponible en casi todas las clínicas. Permite descartar fracturas vertebrales y puede mostrar discos calcificados visibles en razas condrodistróficas. Sin embargo, no visualiza directamente la hernia ni el grado de compresión medular.
  • TAC (tomografía computarizada): el gold standard prequirúrgico. Permite localizar con precisión el disco herniado, planificar el abordaje quirúrgico y valorar la extensión de la compresión. Es el estudio de elección antes de la cirugía.
  • Mielografía: inyección de contraste en el espacio subaracnoideo para visualizar la compresión medular. Disponible en muchas clínicas y útil cuando el TAC no está disponible.
  • MRI (resonancia magnética): más sensible que el TAC para evaluar el estado de la propia médula espinal, detectar mielomalacia (destrucción progresiva de la médula) y valorar el pronóstico neurológico a largo plazo. Disponible en centros especializados de referencia.

Tratamiento: ¿conservador o quirúrgico?

La elección entre tratamiento conservador y cirugía depende fundamentalmente del grado neurológico y de la evolución temporal:

Tratamiento conservador

Indicado en grados 1 y 2 leves con primer episodio. Consiste en:

  • Reposo estricto en jaula: 4-6 semanas de reposo absoluto. El perro no puede saltar, correr, subir escaleras ni moverse libremente. La jaula debe ser pequeña para limitar el movimiento. Este es el punto más difícil para los propietarios, pero el más crítico para la recuperación.
  • Antiinflamatorios: AINEs (meloxicam, carprofen) o corticoides según valoración veterinaria. Nunca combinar ambos. La elección depende del grado de inflamación y del historial médico del animal.
  • Analgesia: gabapentina u otros analgésicos para el manejo del dolor neuropático.

La tasa de éxito del tratamiento conservador en grado 1 es del 50-80%. En grados superiores, la tasa de éxito desciende significativamente y existe riesgo de deterioro neurológico durante el reposo. Un perro en grado 2 que se trata de forma conservadora debe ser reevaluado en 24-48 horas: si empeora, la decisión quirúrgica no puede esperar más.

Tratamiento quirúrgico

Indicado en grados 2 severo, 3, 4 y 5, y en recidivas en perros ya tratados conservadoramente. La intervención más frecuente es la hemilaminectomía (para la región toracolumbar) o el ventral slot (para la región cervical): se elimina material discal compresivo para descomprimir la médula espinal.

El factor más determinante del pronóstico quirúrgico es el tiempo desde la parálisis hasta la cirugía:

  • Grado 3-4 con cirugía en menos de 24 horas: más del 90% de recuperación de la marcha.
  • Grado 5 con pérdida de dolor profundo de menos de 48 horas: 50-60% de recuperación.
  • Grado 5 con pérdida de dolor profundo de más de 48 horas: menos del 20% de recuperación de la marcha. El riesgo de mielomalacia ascendente (destrucción progresiva e irreversible de la médula) aumenta drásticamente.

Esta es la razón por la que la hernia discal grado 4-5 es una emergencia quirúrgica: cada hora cuenta.

Consulta nuestra guía de artritis en perros para el manejo del dolor crónico articular que puede aparecer en los meses posteriores a la cirugía.

Fisioterapia postoperatoria: imprescindible para la recuperación

La fisioterapia es el complemento inseparable de la cirugía en la hernia discal. Un perro operado sin fisioterapia tiene una recuperación más lenta, más incompleta y con mayor riesgo de atrofia muscular irreversible.

Las modalidades más utilizadas incluyen:

  • Hidroterapia (cinta subacuática o natación asistida): permite trabajar la marcha y la fuerza muscular sin el peso del cuerpo sobre los miembros. Fundamental en las primeras semanas cuando el perro no puede soportar peso.
  • Estimulación eléctrica neuromuscular (TENS/NMES): mantiene el tono muscular durante la recuperación neurológica y estimula los nervios en proceso de regeneración.
  • Ejercicios de propiocepción: superficies inestables, bolas de equilibrio, cavaletti. Reeducan al sistema nervioso para recuperar la coordinación y el sentido de la posición.
  • Masaje terapéutico: previene la atrofia muscular por desuso y mejora la circulación en las extremidades.

Busca un fisioterapeuta veterinario certificado (Diplomado ECVSMR o formación específica en rehabilitación veterinaria). En España hay centros de referencia en la mayoría de ciudades grandes.

Recuperación y cuidados en casa tras la cirugía

Los primeros dos meses después de la cirugía son cruciales:

  • Reposo controlado: ningún salto, ninguna carrera, no subir escaleras durante 6-8 semanas mínimo. La cama o manta debe estar al nivel del suelo; usa rampas en lugar de escaleras si son necesarias.
  • Sling o cabestrillo de apoyo: para los perros que tienen paresia y necesitan ayuda para caminar, el cabestrillo de apoyo trasero permite dar paseos cortos controlados mientras recupera la fuerza.
  • Control de vejiga e intestino: muchos perros con hernia discal grave pierden temporalmente el control. Puede ser necesario el sondaje vesical o la expresión manual de la vejiga hasta que la función neurológica se recupere.
  • Control del peso: la obesidad es el factor modificable más importante para prevenir recidivas. Si el perro está por encima de su peso ideal, la cirugía y la recuperación son el momento de actuar.
  • Seguimiento neurológico: reevaluación a las 4, 8 y 16 semanas tras la cirugía o inicio del tratamiento conservador.

Ver nuestra guía de displasia de cadera en perros para entender otra condición ortopédica frecuente que puede confundirse o coexistir con problemas de hernia discal.

Prevención en razas predispuestas

Especialmente importante para los dueños de Teckeles:

  • Mantener el peso ideal siempre: el sobrepeso es el factor de riesgo más modificable. Un Teckel obeso multiplica el estrés sobre sus discos. Consulta a tu veterinario el peso ideal específico para tu animal.
  • Rampas en lugar de escalones: para el sofá, la cama y la bajada del coche. El impacto de saltar desde superficies elevadas es un factor desencadenante documentado de hernias agudas.
  • Coger correctamente: sostener el cuerpo completo horizontalmente, sin dejar que la parte posterior cuelgue.
  • Ejercicio moderado y constante: la musculatura paravertebral fuerte protege la columna. El sedentarismo no protege; al contrario, empeora la estabilidad de la columna. La natación es ideal para los Teckeles.
  • TC preventiva a los 2 años: el protocolo DLSS (Dachshund Lumbosacral IVDD Screening Study) propone un TAC a los 2 años en Teckeles de criadero para detectar discos calcificados susceptibles de herniarse. Disponible en algunos centros de referencia en España.

Consulta también nuestra guía del seguro de mascotas antes de contratar uno: la hernia discal es exactamente el tipo de condición para la que merece la pena tener un seguro activo desde cachorro, antes de que aparezcan los síntomas.

Preguntas frecuentes sobre la hernia discal en perros

¿Puede un perro recuperarse sin cirugía?

En grados 1 y 2 leves, sí. El reposo estricto en jaula 4-6 semanas con medicación tiene una tasa de éxito del 50-80% en grado 1. En grados superiores, la cirugía es prácticamente necesaria para recuperar la función neurológica. La decisión siempre debe tomarla el veterinario según el grado neurológico y la evolución.

¿Cuánto cuesta la operación?

Entre 1.500 y 4.000€ en España según la clínica y complejidad. El diagnóstico por TAC añade 400-800€. La fisioterapia puede sumar 200-600€ adicionales. El seguro de mascotas puede cubrir parte si está contratado antes de aparecer los síntomas.

¿El Teckel tiene más riesgo?

Sí. Es la raza con mayor incidencia mundial: entre el 20 y el 25% desarrollará hernia discal. Su columna larga y la condrodistrofia de sus discos explican esta vulnerabilidad. Las medidas preventivas (peso, rampas, manejo correcto) son especialmente importantes en esta raza.

¿Cuánto tarda la recuperación tras la cirugía?

Depende del grado previo. Un grado 2 puede caminar en 2-4 semanas. Un grado 4 puede tardar 2-3 meses. Con fisioterapia activa, los tiempos se acortan significativamente. El reposo en jaula durante 6-8 semanas es obligatorio para todos los grados.

¿Cómo diferencio una hernia discal del dolor muscular?

El dolor muscular simple raramente causa déficit neurológico. Si el perro tropieza, arrastra patas, tiene base de sustentación amplia, ha perdido el control de vejiga o no reacciona a estímulos en las patas, hay afectación neurológica. Estos signos requieren visita veterinaria urgente, no una cita para la semana próxima.

Consulta más guías en nuestra sección de salud canina.

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