Tu perro se rasca sin parar, tiene otitis que no cura o diarrea intermitente desde hace meses. Si este ciclo te resulta familiar, la alergia alimentaria debe estar en tu radar. Representa el 10-15 % de todas las alergias cutáneas caninas y su diagnóstico correcto cambia la vida del perro.
Qué es la alergia alimentaria canina
La alergia alimentaria es una reacción inmunológica frente a una proteína de la dieta. No confundir con intolerancia alimentaria (reacción no inmunológica). Alérgenos más frecuentes: vacuno (#1), pollo, huevo, lácteos, trigo y soja. Puede desarrollarse a cualquier edad. Razas predispuestas: Labrador, Golden Retriever, Bulldog Francés, WHWT, Bóxer, Cocker Spaniel.
Síntomas
Cutáneos (70-80 %): prurito intenso no estacional, otitis bilateral recurrente (la presentación más característica), lamido excesivo de patas, eritema periocular, dermatitis perineal.
Gastrointestinales (20-30 %): diarrea crónica o intermitente, flatulencia, vómitos, deposiciones blandas. La combinación cutánea + gastrointestinal es altamente sugestiva de alergia alimentaria.
Diagnóstico — la dieta de eliminación
Los tests de IgE sérica NO son fiables. El gold standard es la dieta de eliminación: proteína novel o hidrolizada durante 8-12 semanas. Marcas: Hills z/d, Royal Canin Anallergenic, Purina HA. Si mejora → reintroducción provocativa para identificar el alérgeno.
Alimentación a largo plazo
Opción 1: pienso monoproteico con proteína novel. Opción 2: dieta hidrolizada permanente. Opción 3: dieta casera formulada por nutricionista veterinario. Los piensos "hipoalergénicos" de supermercado suelen contener múltiples proteínas y no son adecuados.
Más sobre enfermedades caninas en salud canina.