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Displasia de cadera en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La displasia de cadera es la enfermedad ortopédica más común en razas grandes y gigantes. Conoce los síntomas según la edad del perro, las opciones de tratamiento conservador y quirúrgico, y cómo la detección precoz mejora el pronóstico.

Por Equipo Mascotico | | 11 min de lectura
Displasia de cadera en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La displasia de cadera es la enfermedad ortopédica hereditaria más frecuente en perros de razas medianas, grandes y gigantes. Se caracteriza por un desarrollo anormal de la articulación coxofemoral (cadera) que provoca laxitud articular, incongruencia entre la cabeza del fémur y el acetábulo, y el desarrollo progresivo de artrosis secundaria. Aunque tiene una base genética clara, factores ambientales como la alimentación, el ejercicio y el peso corporal durante el crecimiento influyen decisivamente en su expresión clínica.

Displasia de cadera en perros — síntomas, diagnóstico y tratamiento

La articulación de la cadera es una enartrosis (articulación de tipo bola-cavidad) en la que la cabeza esférica del fémur encaja perfectamente en el acetábulo pélvico. En la displasia, esta congruencia articular está alterada: la cabeza femoral no encaja correctamente, las fuerzas de carga se distribuyen de forma anormal y las superficies articulares se desgastan prematuramente. Con el tiempo, el organismo intenta estabilizar la articulación mediante la formación de osteofitos (proliferaciones óseas) que caracterizan la artrosis secundaria.

Qué es la displasia de cadera y por qué se produce

La displasia de cadera tiene una herencia poligénica (influida por múltiples genes) con alta heredabilidad en las razas predispuestas. Sin embargo, la expresión fenotípica depende también del entorno. Se han identificado varios factores de riesgo:

  • Crecimiento rápido: Las dietas hipercalóricas o hipercalcémicas durante el período de crecimiento favorecen un desarrollo óseo demasiado rápido que supera la capacidad de adaptación articular.
  • Ejercicio intenso en cachorros: El ejercicio de alto impacto (saltos, carreras en superficies duras) en cachorros menores de un año sobrecarga las articulaciones en desarrollo.
  • Obesidad: El exceso de peso agrava la carga mecánica sobre las caderas y acelera el desarrollo de la artrosis secundaria.
  • Superficie de descanso: Los cachorros que duermen en superficies duras o resbaladizas pueden desarrollar patrones de apoyo articular anómalos.

Razas más afectadas y factores de riesgo

Las razas con mayor prevalencia de displasia de cadera son aquellas de gran tamaño y rápido crecimiento. Según los datos de la Organización Ortopédica para Animales (OFA), las razas con mayor incidencia incluyen el Bulldog (mayor prevalencia), el Boyero de Berna, el Pug, el San Bernardo, el Clumber Spaniel y el Retriever de pelo liso. Entre las razas populares en España, el Pastor Alemán, el Labrador, el Golden Retriever y el Rottweiler concentran el mayor número de casos.

Los programas de cría responsable incluyen la radiografía de cadera de los reproductores y la exclusión de la cría de aquellos con displasia moderada o grave. En España, la RSCE y los clubs de raza promueven la evaluación ortopédica, aunque el cumplimiento es aún insuficiente en muchas líneas de cría.

Síntomas según la edad: cachorro vs adulto

La presentación clínica de la displasia de cadera varía según la edad del perro y la gravedad de la enfermedad.

Cachorros (4-12 meses)

En cachorros de razas predispuestas, los primeros síntomas suelen aparecer entre los 5 y 12 meses. El signo más característico es la cojera tras el ejercicio o al levantarse por la mañana que mejora con el movimiento. El cachorro puede mostrar dificultad para subir escaleras, reluctancia a saltar, balanceo de caderas al caminar (marcha en "bunny hopping" con los dos miembros traseros simultáneamente), postura agachada de cuartos traseros y dolor a la palpación o extensión de la cadera.

Perros adultos y geriátricos

En perros adultos, la displasia se manifiesta principalmente por los síntomas de la artrosis secundaria: cojera crónica (más acusada tras el descanso y al inicio del ejercicio), atrofia muscular de los cuartos traseros, crujidos articulares audibles, reducción del rango de movimiento de la cadera, intolerancia al ejercicio y dolor a la manipulación. Los perros mayores con displasia grave pueden tener grandes dificultades para incorporarse del suelo.

Tratamiento conservador: peso, ejercicio y condroprotectores

El tratamiento conservador está indicado en perros con displasia leve-moderada, en aquellos en los que la cirugía no es viable por razones económicas o de salud, y como manejo previo o posterior a la cirugía.

Control de peso

El control del peso corporal es la medida más importante y coste-efectiva. Incluso una reducción del 10-15 % del peso corporal puede producir una mejora significativa de la función locomotora y la reducción del dolor en perros con displasia. El veterinario puede calcular el peso ideal y recomendar una dieta de control de peso con restricción calórica.

Ejercicio terapéutico

El ejercicio moderado y regular de bajo impacto (paseos cortos y frecuentes, natación, hidroterapia) mantiene la masa muscular periarticular que estabiliza la cadera, mejora la lubricación articular y controla el peso. La fisioterapia y la rehabilitación veterinaria (electroterapia, termoterapia, cinta acuática) son herramientas complementarias de gran valor.

Condroprotectores y suplementos

La glucosamina, el condroitín sulfato, los ácidos grasos omega-3 (EPA/DHA) y el ácido hialurónico tienen propiedades condroprotectoras y antiinflamatorias que pueden ralentizar el deterioro articular y mejorar el confort. El tratamiento con cartrophen (pentosano polisulfato) inyectable tiene evidencia clínica moderada en perros. Los AINE veterinarios (meloxicam, carprofeno, grapiprant) son los analgésicos antiinflamatorios de elección para el control del dolor crónico.

Opciones quirúrgicas: triple osteotomía, prótesis y denervación

La cirugía es la opción de tratamiento que mejores resultados ofrece en displasia grave y en perros jóvenes antes de que la artrosis sea avanzada.

Triple osteotomía pélvica (TOP) y doble osteotomía pélvica (DOP)

Indicada en cachorros y perros jóvenes (antes de los 10-18 meses según la técnica) con displasia sin artrosis establecida. Consiste en realizar cortes en los tres componentes de la pelvis para rotar el acetábulo y mejorar la cobertura de la cabeza femoral, estabilizando la articulación. Exige que el cartílago articular esté relativamente conservado y que la laxitud articular sea la causa principal de los síntomas.

Prótesis total de cadera (PTC)

La prótesis total de cadera es el tratamiento que ofrece los mejores resultados a largo plazo en perros adultos con artrosis avanzada. Se sustituye completamente la articulación enferma por una prótesis de metal, cerámica o polietileno. La tasa de éxito supera el 90 % con un cirujano especializado. El coste oscila entre 3.000 y 6.000 euros por cadera. Requiere un período de recuperación de 8-12 semanas con restricción de ejercicio.

Resección de cabeza femoral (FHNE)

La escisión artroplástica de la cabeza y cuello femoral es una alternativa más económica en perros pequeños y medianos (menos de 20-25 kg) que no son candidatos a prótesis. Se elimina la articulación enferma y el organismo desarrolla una pseudoarticulación fibrosa. Los resultados son aceptables en perros de menor tamaño y peso.

Diagnóstico radiológico: evaluación OFA y PennHIP

El diagnóstico definitivo de la displasia de cadera se realiza mediante radiografía. Existen dos sistemas principales de evaluación estandarizada, ampliamente utilizados en programas de cría.

Evaluación OFA (Orthopedic Foundation for Animals)

El sistema OFA clasifica la displasia de cadera en siete categorías (excelente, buena, aceptable, borderline, leve, moderada y grave) basándose en la radiografía en decúbito dorsal con las caderas extendidas. La evaluación OFA está estandarizada y requiere que el perro tenga al menos 24 meses para la certificación definitiva (aunque puede realizarse una evaluación preliminar a partir de los 4 meses). En España, la RSCE y los clubs de raza oficiales colaboran con el sistema OFA o con el sistema europeo equivalente (BVA/IEWG) para la certificación de reproductores.

Método PennHIP

El método PennHIP (Pennsylvania Hip Improvement Program) es un sistema más sensible para la detección temprana de displasia, basado en la medición del índice de distracción (DI) bajo sedación profunda con posición de distracción activa. Un DI inferior a 0,3 indica caderas apretadas con bajo riesgo de displasia; valores superiores a 0,7 indican laxitud significativa con alto riesgo. La ventaja del PennHIP es que puede realizarse a partir de los 16 semanas de edad, permitiendo identificar cachorros en riesgo muy precozmente. Está especialmente indicado en programas de cría selectiva de razas de alto riesgo.

Dolor crónico y bienestar: la perspectiva del propietario

La displasia de cadera no solo afecta a la movilidad del perro: el dolor crónico asociado a la artrosis secundaria tiene un impacto profundo en su bienestar y calidad de vida, y por extensión en la relación con su familia. Los perros con dolor articular mal controlado pueden volverse irritables, rehuir el contacto físico, mostrar agresividad defensiva o sufrir alteraciones del sueño. Reconocer y tratar el dolor de forma adecuada es una obligación ética del propietario y del veterinario.

Herramientas de evaluación del dolor crónico

Los veterinarios disponen de escalas validadas para evaluar el dolor crónico en perros, como el Liverpool Osteoarthritis in Dogs (LOAD) o el Canine Brief Pain Inventory (CBPI). Estas herramientas, completadas por el propietario, permiten cuantificar el impacto del dolor en la actividad cotidiana y la calidad de vida del animal, y son útiles para monitorizar la respuesta al tratamiento a lo largo del tiempo.

Opciones emergentes: terapia con células madre y anticuerpos anti-NGF

En los últimos años han surgido nuevas opciones terapéuticas para el dolor osteoarticular en perros. Las inyecciones intraarticulares de células madre mesenquimales autólogas (obtenidas de tejido adiposo del propio perro) han mostrado resultados prometedores en reducir la inflamación articular y mejorar la función locomotora, aunque la evidencia científica aún es limitada y el coste es elevado. Los anticuerpos monoclonales anti-factor de crecimiento nervioso (anti-NGF), como el bedinvetmab (Librela), recientemente aprobado en Europa, representan una nueva clase de analgésicos de administración mensual con eficacia demostrada en el dolor osteoarticular canino y sin los efectos secundarios gastrointestinales y renales asociados a los AINE.

Prevención en cachorros de razas predispuestas

La prevención de la displasia de cadera comienza antes del nacimiento, con la selección responsable de reproductores libres de displasia certificados por sistemas OFA o equivalentes. Una vez nacido el cachorro de raza predispuesta, las medidas preventivas durante el crecimiento son fundamentales: alimentación con pienso de crecimiento específico para raza grande con niveles de calcio y fósforo adecuados (evitando suplementación adicional de calcio), ejercicio moderado y de bajo impacto evitando saltos y superficies resbaladizas, control del peso para evitar la obesidad, y una primera radiografía de cribado entre los 4 y 6 meses en razas con alta prevalencia que permita detectar signos tempranos y considerar intervenciones preventivas precoces si están indicadas.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se detecta la displasia de cadera en perros?
En razas predispuestas, los primeros síntomas pueden aparecer entre los 5 y 12 meses de edad. Sin embargo, algunos perros no muestran signos evidentes hasta la edad adulta cuando la artrosis secundaria ya es significativa.
¿La displasia de cadera tiene cura?
La displasia de cadera no tiene cura definitiva sin cirugía. El tratamiento conservador controla el dolor y mantiene la función articular, pero la enfermedad es progresiva. Las opciones quirúrgicas como la prótesis total de cadera ofrecen los mejores resultados a largo plazo.
¿Qué ejercicio puede hacer un perro con displasia de cadera?
El ejercicio moderado de bajo impacto es beneficioso: paseos cortos y frecuentes en terreno llano, natación o hidroterapia en cinta acuática. Deben evitarse los saltos, las escaleras y el ejercicio intenso o irregular.
¿Qué razas tienen más riesgo de displasia de cadera?
Las razas más afectadas son el Pastor Alemán, el Labrador Retriever, el Golden Retriever, el Rottweiler, el Boyero de Berna y el San Bernardo. En general, todas las razas grandes y gigantes tienen mayor predisposición genética.
¿El peso influye en la displasia de cadera?
Sí, el sobrepeso agrava significativamente la displasia de cadera al aumentar la carga mecánica sobre las articulaciones ya comprometidas. Mantener un peso corporal ideal es una de las medidas más importantes en el manejo de esta enfermedad.

Consulta también nuestras guías sobre tratamiento de la artrosis en perros, cojera repentina en perros y luxación de rótula en perros. Descubre más artículos en nuestra sección de salud canina.

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