La ehrlichiosis canina es una de las enfermedades transmitidas por garrapatas más importantes y prevalentes en perros de la cuenca mediterránea, incluida España. Causada por la bacteria intracelular Ehrlichia canis y transmitida por la garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus), esta enfermedad puede causar desde formas leves y autolimitadas hasta cuadros crónicos devastadores con pancitopenia y hemorragias potencialmente mortales. En esta guía veterinaria completa revisamos la transmisión, las tres fases clínicas, el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de la ehrlichiosis canina.
Qué es la ehrlichiosis canina y qué la causa
Ehrlichia canis es una bacteria gramnegativa intracelular obligada perteneciente a la familia Anaplasmataceae, orden Rickettsiales. Como bacteria intracelular obligada, E. canis necesita estar dentro de las células del hospedador para sobrevivir y replicarse. Su célula diana principal son los monocitos y macrófagos (células del sistema inmunitario), dentro de las cuales se multiplica formando agregados intracitoplasmáticos denominados mórulas, que son visibles al microscopio como inclusiones oscuras dentro de las células sanguíneas.
Otras especies de Ehrlichia que pueden afectar a los perros incluyen E. ewingii (que infecta granulocitos y causa ehrlichiosis granulocítica canina) y E. chaffeensis. Sin embargo, E. canis es la especie más importante en la práctica clínica canina en Europa y la que causa la enfermedad más grave.
Transmisión por Rhipicephalus sanguineus
La garrapata Rhipicephalus sanguineus, conocida como la garrapata marrón del perro, es el vector principal y casi exclusivo de Ehrlichia canis. A diferencia de Ixodes ricinus (que se encuentra en bosques y zonas húmedas), Rhipicephalus sanguineus es una garrapata endófila: puede completar su ciclo vital en ambientes domésticos, viviendo en grietas de paredes, suelos, casetas, y perreras. Esta característica la convierte en un problema especialmente difícil de erradicar en perreras, residencias caninas y hogares con infestaciones establecidas.
El ciclo de transmisión
Rhipicephalus sanguineus adquiere E. canis al alimentarse de un perro infectado. La bacteria se mantiene en la garrapata a través de las mudas (transmisión transestadial: de larva a ninfa, de ninfa a adulto) pero no se transmite por vía transovárica (de la hembra adulta a los huevos), a diferencia de algunas otras rickettsias. Esto significa que cada generación de garrapatas necesita alimentarse de un perro infectado para adquirir la bacteria.
La transmisión al perro se produce durante la alimentación de la garrapata infectada, cuando E. canis es inoculada con la saliva. A diferencia de Borrelia burgdorferi (que requiere 24-48 horas de adhesión), la transmisión de Ehrlichia canis puede producirse en las primeras 3-6 horas de alimentación, lo que hace que la retirada manual de garrapatas sea menos eficaz como medida preventiva única comparada con la enfermedad de Lyme.
Distribución geográfica
La ehrlichiosis canina está distribuida mundialmente, siguiendo la distribución de Rhipicephalus sanguineus, que prefiere climas cálidos y templados. En España, la enfermedad es endémica en prácticamente todo el territorio, con mayor prevalencia en las regiones mediterráneas, el centro peninsular y el sur. La garrapata marrón del perro está activa durante gran parte del año en estas regiones, con picos de actividad en primavera y verano.
Fases clínicas de la ehrlichiosis canina
La ehrlichiosis canina se desarrolla en tres fases secuenciales, aunque no todos los perros progresan a través de las tres. La comprensión de estas fases es fundamental para el diagnóstico y el pronóstico.
Fase aguda (1-3 semanas post-infección)
La fase aguda comienza entre 8 y 20 días después de la picadura de la garrapata infectada y dura 2-4 semanas. Durante esta fase, E. canis se multiplica activamente dentro de los monocitos y se disemina por vía sanguínea a múltiples órganos, especialmente el bazo, el hígado, los ganglios linfáticos y la médula ósea.
Los signos clínicos de la fase aguda incluyen:
- Fiebre: temperatura rectal de 39,5-41 °C, a menudo el primer signo.
- Letargia e inapetencia: el perro está apagado, no quiere comer ni jugar.
- Linfadenopatía generalizada: aumento de tamaño de los ganglios linfáticos palpables (submandibulares, preescapulares, poplíteos).
- Esplenomegalia: el bazo aumenta de tamaño por la proliferación linfocitaria reactiva.
- Trombocitopenia: la disminución de plaquetas es la alteración hematológica más constante. En la fase aguda, la trombocitopenia es generalmente leve a moderada (50.000-150.000/μL) y puede causar petequias, epistaxis o sangrado gingival.
- Secreción oculonasal: descarga serosa a mucopurulenta por ojos y nariz.
Muchos perros se recuperan clínicamente de la fase aguda sin tratamiento, pero la infección persiste y el perro entra en la fase subclínica.
Fase subclínica (meses a años)
Esta fase es clínicamente silente: el perro parece sano pero sigue infectado. E. canis persiste dentro de las células del sistema inmunitario y el perro es seropositivo en las pruebas de anticuerpos. La única alteración detectable puede ser una trombocitopenia persistente leve (100.000-175.000/μL) en los análisis de sangre rutinarios.
La duración de la fase subclínica es variable: puede durar meses, años o incluso toda la vida del perro. Algunos perros eliminan la infección espontáneamente durante esta fase (especialmente los que montan una respuesta inmunitaria celular eficaz), mientras que otros progresan a la fase crónica, especialmente si se someten a estrés, inmunosupresión o coinfecciones.
Fase crónica (la más grave)
La fase crónica es la forma más grave de la ehrlichiosis canina y la que conlleva el peor pronóstico. Se caracteriza por una alteración profunda de la médula ósea que puede manifestarse de dos formas:
- Forma mieloproliferativa: la estimulación antigénica crónica causa hiperplasia linfoide reactiva en la médula ósea, con hipergammaglobulinemia policlonal marcada. En algunos casos, esta estimulación crónica puede evolucionar hacia un proceso linfoproliferativo (gammapatía monoclonal, mieloma múltiple).
- Forma hipoplásica/aplásica: la forma más devastadora. La médula ósea sufre una hipoplasia o aplasia progresiva que resulta en pancitopenia severa: trombocitopenia grave (<10.000/μL), anemia no regenerativa (hematocrito <20%) y leucopenia. La causa exacta de la destrucción medular no está completamente aclarada, pero probablemente implica mecanismos inmunomediados y el efecto citopático directo de la infección crónica.
Los signos clínicos de la fase crónica son graves:
- Hemorragias espontáneas: epistaxis (sangrado nasal), petequias y equimosis en piel y mucosas, sangrado gingival, hematuria, melena, hemorragia retiniana.
- Anemia severa: mucosas pálidas, debilidad, intolerancia al ejercicio, taquicardia, soplo cardíaco hemodinámico.
- Infecciones secundarias: la leucopenia grave compromete la inmunidad y predispone a infecciones oportunistas.
- Pérdida de peso y caquexia: deterioro progresivo de la condición corporal.
- Edema: por hipoalbuminemia secundaria a la inflamación crónica y la posible afectación renal.
- Uveítis anterior: inflamación intraocular con ojo rojo, dolor y posible hipema (sangre en la cámara anterior).
- Poliartritis: inflamación articular con cojera.
- Signos neurológicos: meningitis, ataxia, paresias (en casos con afectación del SNC).
Predisposición racial
El Pastor Alemán y el Doberman Pinscher presentan una predisposición genética a desarrollar formas más graves de ehrlichiosis canina, con mayor tendencia a progresar a la fase crónica hipoplásica. Se cree que esta predisposición está relacionada con diferencias en la respuesta inmunitaria celular de estas razas frente a E. canis.
Diagnóstico de la ehrlichiosis canina
Hemograma completo
Las alteraciones hematológicas son el primer indicador de sospecha. La trombocitopenia es la alteración más constante y puede estar presente en las tres fases de la enfermedad. En la fase crónica, la pancitopenia (trombocitopenia + anemia + leucopenia) con una médula ósea hipoplásica confirma la gravedad del cuadro.
SNAP 4Dx Plus
El SNAP 4Dx Plus detecta anticuerpos contra E. canis mediante una tecnología de inmunoensayo rápido realizable en la propia clínica veterinaria. Un resultado positivo indica exposición a E. canis, lo que combinado con signos clínicos y trombocitopenia justifica el inicio del tratamiento. El test también detecta simultáneamente anticuerpos contra Borrelia burgdorferi (Lyme), Anaplasma phagocytophilum/A. platys y antígeno de Dirofilaria immitis, proporcionando un cribado completo de enfermedades vectoriales.
PCR
La PCR (reacción en cadena de la polimerasa) detecta el ADN de Ehrlichia canis en sangre y es la prueba más específica para confirmar infección activa. Es especialmente útil en la fase aguda temprana (antes de la seroconversión, cuando los anticuerpos pueden ser aún negativos) y para monitorizar la respuesta al tratamiento (una PCR negativa post-tratamiento confirma la eliminación del patógeno).
Frotis sanguíneo
La visualización de mórulas de E. canis dentro de los monocitos en un frotis sanguíneo teñido con Diff-Quick o Giemsa es diagnóstica, pero la sensibilidad es baja (las mórulas solo se observan en el 4-5% de los casos agudos). Es un hallazgo específico pero poco sensible.
Bioquímica sérica y proteinograma
La hiperglobulinemia (aumento de las globulinas, especialmente gammaglobulinas) es un hallazgo frecuente. El proteinograma electroforético puede mostrar hipergammaglobulinemia policlonal (estimulación inmunitaria crónica) o, más raramente, gammapatía monoclonal (que obliga a descartar mieloma múltiple). La hipoalbuminemia puede acompañar a la hiperglobulinemia, y la elevación de enzimas hepáticas y renales indica afectación orgánica.
Tratamiento de la ehrlichiosis canina
Doxiciclina: el tratamiento de referencia
La doxiciclina oral a 5 mg/kg cada 12 horas (o 10 mg/kg cada 24 horas) durante 28 días es el tratamiento estándar. La doxiciclina es una tetraciclina con excelente penetración intracelular que alcanza concentraciones eficaces dentro de los monocitos donde reside E. canis. La duración de 28 días es esencial para asegurar la eliminación completa del organismo y prevenir las recaídas.
La respuesta al tratamiento en las fases aguda y subclínica suele ser rápida y satisfactoria:
- La fiebre desciende en 24-48 horas.
- El apetito y la actividad mejoran en 48-72 horas.
- Los recuentos plaquetarios comienzan a ascender en 7-14 días.
- Las globulinas séricas se normalizan gradualmente en semanas a meses.
Tratamiento de soporte en la fase crónica
En la fase crónica con pancitopenia severa, el tratamiento antibiótico solo no es suficiente y se necesita soporte intensivo:
- Transfusiones de sangre completa o concentrado de plaquetas: en perros con anemia severa (hematocrito <15%) o hemorragias activas por trombocitopenia grave.
- Fluidoterapia intravenosa: mantenimiento de la hidratación y la perfusión tisular.
- Factores estimulantes de la médula ósea: la eritropoyetina (EPO) puede considerarse en anemias severas no regenerativas, aunque su uso es controvertido.
- Antibioterapia de amplio espectro: para prevenir infecciones oportunistas en pacientes leucopénicos.
- Gastroprotectores: omeprazol y sucralfato si hay evidencia de sangrado gastrointestinal.
El pronóstico en la fase crónica con aplasia medular es reservado a grave. Si la médula ósea está irreversiblemente dañada, la recuperación hematológica puede ser incompleta a pesar del tratamiento antibiótico, y algunos perros sucumben a las hemorragias o a las infecciones secundarias.
Monitorización post-tratamiento
Tras completar los 28 días de doxiciclina, se recomienda:
- Hemograma de control: a las 2-4 semanas post-tratamiento para confirmar la normalización de las plaquetas.
- PCR de control: a los 2-3 meses post-tratamiento para confirmar la eliminación del patógeno.
- Serología de seguimiento: los anticuerpos pueden tardar 6-9 meses en negativizarse tras un tratamiento exitoso. Un título persistentemente elevado no implica necesariamente fracaso terapéutico si la PCR es negativa y el perro está clínicamente sano.
Prevención de la ehrlichiosis canina
Dado que no existe vacuna contra E. canis, la prevención se basa enteramente en el control de garrapatas:
- Protección acaricida continua: uso ininterrumpido de acaricidas eficaces durante todo el año, especialmente en zonas endémicas. Las isoxazolinas orales (fluralaner, afoxolaner, sarolaner) y los collares antiparasitarios de larga duración son las opciones más eficaces.
- Control ambiental: dado que Rhipicephalus sanguineus puede colonizar viviendas, casetas y perreras, el tratamiento ambiental con acaricidas es fundamental en infestaciones establecidas.
- Inspección regular del pelaje: revisión diaria del perro, prestando atención a orejas, cuello, axilas, ingles y espacios interdigitales.
- Tests serológicos anuales: el SNAP 4Dx anual permite detectar la seroconversión en perros aparentemente sanos y diagnosticar infecciones subclínicas antes de que progresen a la fase crónica.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuáles son las fases de la ehrlichiosis canina?
- La ehrlichiosis canina cursa en tres fases: 1) Fase aguda (1-3 semanas tras la infección): fiebre, letargia, inapetencia, trombocitopenia leve a moderada, linfadenopatía y esplenomegalia. Muchos perros se recuperan espontáneamente de esta fase. 2) Fase subclínica (meses a años): el perro parece clínicamente sano pero sigue infectado; la única alteración detectable puede ser una trombocitopenia persistente leve. 3) Fase crónica: la más grave, con pancitopenia severa (trombocitopenia, anemia y leucopenia por hipoplasia medular), hemorragias espontáneas, infecciones secundarias, pérdida de peso, edema, insuficiencia renal y, en casos graves, muerte. No todos los perros progresan a la fase crónica; algunos eliminan la infección espontáneamente en la fase subclínica.
- ¿Cómo se diagnostica la ehrlichiosis en perros?
- El diagnóstico se basa en la combinación de hallazgos clínicos, alteraciones hematológicas (trombocitopenia, anemia, leucopenia) y pruebas específicas. El test serológico rápido SNAP 4Dx Plus de IDEXX detecta anticuerpos contra Ehrlichia canis y se realiza en la clínica en minutos. Un resultado positivo indica exposición, no necesariamente infección activa. La PCR (reacción en cadena de la polimerasa) detecta directamente el ADN de Ehrlichia y confirma la infección activa. La combinación de serología positiva + signos clínicos compatibles + alteraciones hematológicas típicas (trombocitopenia) es suficiente para iniciar el tratamiento en la práctica clínica.
- ¿La ehrlichiosis canina tiene cura?
- Sí, la ehrlichiosis canina es curable en la mayoría de los casos si se diagnostica y trata antes de que progrese a la fase crónica con hipoplasia medular irreversible. El tratamiento estándar con doxiciclina durante 28 días consigue la eliminación de Ehrlichia canis en la gran mayoría de los perros tratados en fase aguda o subclínica. La respuesta clínica suele ser rápida: la fiebre desciende en 24-48 horas y los recuentos plaquetarios comienzan a recuperarse en 7-14 días. En la fase crónica con pancitopenia severa, la médula ósea puede estar irreversiblemente dañada (aplasia medular), y el pronóstico es mucho más reservado a pesar del tratamiento antibiótico.
- ¿La ehrlichiosis canina se contagia a las personas?
- Ehrlichia canis no se transmite directamente del perro al humano. Sin embargo, los humanos pueden infectarse con otras especies de Ehrlichia (principalmente E. chaffeensis y E. ewingii) a través de la picadura de garrapatas infectadas. La ehrlichiosis humana es una enfermedad reconocida en diversas regiones del mundo. Al igual que con la enfermedad de Lyme, los perros pueden transportar garrapatas no adheridas hasta el hogar, donde estas podrían picar a los humanos. La protección antiparasitaria del perro protege indirectamente a toda la familia.
- ¿Existe vacuna contra la ehrlichiosis canina?
- No, actualmente no existe ninguna vacuna comercial disponible contra Ehrlichia canis. La prevención se basa exclusivamente en el control de garrapatas mediante acaricidas eficaces (isoxazolinas orales, collares de imidacloprid/flumetrina, pipetas de permetrina/fipronil) y la inspección regular del pelaje del perro tras paseos por zonas de riesgo. El uso continuo y año completo de protección antiparasitaria es especialmente importante en zonas endémicas de ehrlichiosis, como la cuenca mediterránea, donde Rhipicephalus sanguineus está activo durante gran parte del año.
Para más información sobre enfermedades transmitidas por garrapatas en perros, consulta nuestra guía sobre la enfermedad de Lyme canina, y visita nuestra sección de salud canina para más recursos veterinarios.