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Gastritis crónica en perros: síntomas, dieta y tratamiento

La gastritis crónica en perros es una inflamación persistente del estómago que provoca vómitos recurrentes y malestar digestivo. Descubre sus causas, cómo se diagnostica y qué dieta y tratamientos mejoran la calidad de vida del perro.

Por Equipo Mascotico | | 12 min de lectura
Gastritis crónica en perros: síntomas, dieta y tratamiento

Qué es la gastritis crónica en perros y sus causas

La gastritis crónica en perros es la inflamación persistente de la mucosa del estómago que se extiende durante semanas, meses o incluso años. A diferencia de la gastritis aguda, que generalmente es autolimitada y responde a tratamiento sintomático en pocos días, la gastritis crónica implica cambios inflamatorios sostenidos en la pared gástrica que requieren un diagnóstico más profundo y un manejo a largo plazo.

El estómago es un órgano muscular de gran importancia en la digestión: produce ácido clorhídrico y enzimas digestivas (como la pepsina), mezcla los alimentos con los jugos gástricos y controla el vaciamiento hacia el intestino delgado mediante la válvula pilórica. Cuando la mucosa que recubre el interior del estómago se inflama de manera crónica, estas funciones se ven comprometidas, provocando síntomas digestivos recurrentes.

Causas más frecuentes

La gastritis crónica en perros puede ser primaria (idiopática) o secundaria a una causa subyacente identificable:

  • Intolerancia o alergia alimentaria: la sensibilización a una proteína dietética específica (pollo, vacuno, trigo, soja) puede provocar inflamación crónica de la mucosa gástrica e intestinal. Es una de las causas más frecuentes y reversibles.
  • Helicobacter spp.: diversas especies de Helicobacter colonizan la mucosa gástrica de muchos perros. Su papel causal en la gastritis crónica canina es objeto de debate: muchos perros sanos albergan estas bacterias sin síntomas, pero en algunos casos la infección se asocia a inflamación gástrica clínicamente relevante.
  • Parásitos gastrointestinales: la infestación por nematodos (Physaloptera spp., Ollulanus spp.) puede causar gastritis crónica en perros.
  • Fármacos: los AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) y los corticosteroides pueden dañar la mucosa gástrica con el uso prolongado, reduciendo la producción de moco protector y aumentando la secreción ácida.
  • Reflujo biliar: el reflujo de bilis desde el duodeno al estómago irrita crónicamente la mucosa gástrica, provocando el síndrome de "vómito bilioso" matutino frecuente en perros de mediana edad.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (EII): la gastritis crónica puede ser parte de una EII más extensa que afecte también al intestino delgado y el colon.
  • Causas idiopáticas: en muchos casos, a pesar de la investigación diagnóstica, no se identifica una causa concreta. Estas formas se denominan gastritis crónica idiopática.

Síntomas gastrointestinales en perros afectados

Los síntomas de la gastritis crónica en perros son predominantemente gastrointestinales, aunque su severidad e impacto en la calidad de vida puede ser muy variable.

Vómitos recurrentes

El vómito es el síntoma cardinal de la gastritis crónica. Su frecuencia puede ir desde 1-2 veces a la semana hasta varias veces al día en casos graves. El vómito matutino de bilis amarilla (a veces espumosa) en ayunas es muy característico del reflujo biliar crónico. También puede vomitarse comida parcialmente digerida horas después de comer, o contenido gástrico mucoso y espumoso sin comida visible.

Pérdida de peso progresiva

La malabsorción de nutrientes, la reducción del apetito y la pérdida de proteínas por la mucosa inflamada contribuyen a una pérdida de peso que puede ser gradual e insidiosa. Los propietarios muchas veces no la perciben hasta que se compara el peso actual con registros anteriores.

Otros síntomas digestivos

  • Apetito variable o caprichoso, con rechazo de ciertos alimentos.
  • Dolor abdominal intermitente: el perro puede arquear el lomo, resistirse a ser tocado en el abdomen o adoptar la postura de "rezo" (anteriores en el suelo, posteriores elevados).
  • Cambios en las heces: las deposiciones pueden ser blandas, mucosas o, en casos de ulceración gástrica, presentar melenas (heces negras y alquitranadas por sangre digerida).
  • Halitosis: el aliento fétido puede ser consecuencia de la fermentación bacteriana en el estómago inflamado.
  • Flatulencias y borborigmos.

Diagnóstico mediante endoscopia y biopsia

El diagnóstico definitivo de la gastritis crónica requiere demostrar la presencia de infiltrado inflamatorio en la mucosa gástrica mediante estudio histopatológico. Esto solo es posible mediante biopsia gástrica, que se obtiene habitualmente a través de endoscopia.

Proceso diagnóstico por pasos

En la práctica, el diagnóstico de la gastritis crónica suele seguir una secuencia de menor a mayor invasividad:

  • Historia clínica detallada: tipo de dieta, frecuencia y características de los vómitos, tratamientos previos, acceso a tóxicos o cuerpos extraños.
  • Análisis de sangre, orina y coprológico: para descartar causas sistémicas (insuficiencia renal, hepática, Addison), detectar parasitosis y valorar el estado nutricional.
  • Radiografía y ecografía abdominal: descarta obstrucciones, masas, cuerpos extraños y permite valorar el grosor de la pared gástrica.
  • Endoscopia gastrointestinal: visualización directa de la mucosa gástrica y duodenal. Permite identificar eritema, erosiones, úlceras, irregularidades mucosas y tomar biopsias dirigidas. Requiere anestesia general.
  • Histopatología: el análisis microscópico de las biopsias determina el tipo de células inflamatorias presentes (linfocitos, plasmocitos, eosinófilos, neutrófilos), el grado de inflamación y la presencia de atrofia mucosa.

Manejo nutricional y dieta terapéutica

La dieta es uno de los pilares más importantes del manejo de la gastritis crónica canina, especialmente cuando hay una componente de intolerancia o hipersensibilidad alimentaria.

Dietas hidrolizadas y de eliminación

Las dietas de eliminación con proteína de fuente única o hidrolizada (proteína fragmentada en péptidos de muy bajo peso molecular que el sistema inmunitario no reconoce como alergénicos) son el estándar diagnóstico y terapéutico para las gastritis de origen alimentario. La prueba de eliminación debe mantenerse durante al menos 8-12 semanas sin ningún otro alimento (ni golosinas, ni sobras) para ser válida. Si el perro mejora significativamente durante la prueba, se confirma la componente alimentaria y se puede intentar una reintroducción controlada de ingredientes para identificar el alérgeno específico.

Características de la dieta ideal

  • Alta digestibilidad: ingredientes de alta calidad que reduzcan el residuo gástrico e intestinal.
  • Bajo contenido en grasa: las dietas hipergrasas enlentecen el vaciamiento gástrico y pueden empeorar la inflamación.
  • Ácidos grasos omega-3: el aceite de pescado (EPA y DHA) tiene efecto antiinflamatorio sobre la mucosa gastrointestinal.
  • Comidas pequeñas y frecuentes: 3-4 tomas diarias en lugar de 1-2 grandes reducen la distensión gástrica y el contacto prolongado del ácido con la mucosa.
  • Temperatura adecuada: servir la comida a temperatura ambiente o ligeramente tibia mejora la palatabilidad y la digestibilidad.

Tratamientos farmacológicos disponibles

El tratamiento farmacológico de la gastritis crónica se adapta a las causas identificadas y a la gravedad del proceso inflamatorio.

Protectores de la mucosa gástrica

El omeprazol (inhibidor de la bomba de protones) es el fármaco más utilizado para reducir la acidez gástrica y proteger la mucosa lesionada. La dosis habitual en perros es de 0,5-1 mg/kg cada 12-24 horas. El sucralfato forma una capa protectora sobre las úlceras y erosiones mucosas, siendo especialmente útil en gastritis erosiva. La ranitidina (antagonista H2), aunque menos eficaz que el omeprazol, también se usa ocasionalmente.

Antieméticos y procinéticos

El maropitant (Cerenia) es el antiemético de elección en perros, con excelente eficacia y seguridad. El metoclopramida actúa como procinético, mejorando el vaciamiento gástrico y reduciendo el reflujo biliar. El cisaprida es otra opción procinética con utilidad en casos de dismotilidad gástrica.

Antibióticos contra Helicobacter

Si la biopsia confirma infección significativa por Helicobacter, se utilizan protocolos de erradicación combinados (terapia triple) similares a los humanos: omeprazol + amoxicilina + metronidazol o claritromicina durante 2-4 semanas.

Inmunomoduladores

En gastritis linfocítica-plasmocítica grave o EII gástrica, pueden estar indicados los corticosteroides (prednisolona) o inmunosupresores como el clorambucilo o la ciclosporina. Su uso requiere descartar previamente causas infecciosas o parasitarias que podrían empeorar con la inmunosupresión.

Seguimiento a largo plazo y calidad de vida

La gastritis crónica en perros requiere seguimiento periódico para ajustar el tratamiento, detectar complicaciones y evaluar la evolución.

Controles recomendados

Se recomienda una revisión con análisis de sangre y valoración clínica cada 3-6 meses en perros estables. Si la sintomatología empeora o aparecen nuevos síntomas (melenas, anorexia severa, pérdida de peso acelerada), se debe repetir la endoscopia para descartar progresión hacia úlcera péptica o, en casos raros, neoplasia gástrica.

Calidad de vida

Con un manejo adecuado de la dieta y la medicación, la mayoría de los perros con gastritis crónica llevan una vida prácticamente normal. La adherencia del propietario al plan dietético es el factor determinante del éxito terapéutico: cualquier excepción alimentaria (sobras, golosinas inadecuadas, acceso a basura) puede desencadenar recidivas. Los perros con gastritis crónica bien controlada pueden practicar ejercicio normal y disfrutar de una excelente calidad de vida.

Complicaciones y cuándo consultar de urgencia

Aunque la gastritis crónica es una enfermedad manejable a largo plazo, puede presentar complicaciones agudas que requieren atención veterinaria inmediata.

Úlcera gástrica y hemorragia digestiva

La complicación más grave de la gastritis crónica no controlada es la formación de úlceras gástricas o duodenales. La erosión progresiva de la mucosa inflamada puede alcanzar los vasos sanguíneos de la pared gástrica, provocando hemorragia digestiva. Los síntomas de alerta incluyen vómitos con sangre fresca (rojo brillante) o con aspecto de "posos de café" (sangre digerida), heces negras y alquitranadas (melenas), palidez de mucosas, debilidad repentina y colapso. Cualquiera de estos signos constituye una emergencia veterinaria que requiere hospitalización y tratamiento intensivo.

Pérdida de proteínas y desnutrición

La gastritis crónica severa puede causar enteropatía con pérdida de proteínas (gastroenteropatía pierde-proteínas), donde la mucosa inflamada permite el escape de proteínas plasmáticas hacia la luz intestinal. Esta condición se manifiesta como hipoalbuminemia (nivel bajo de albúmina en sangre), edemas en patas y abdomen (ascitis), pérdida muscular progresiva y mayor susceptibilidad a infecciones. El diagnóstico requiere análisis de proteínas en sangre y orina y valoración endoscópica urgente. El tratamiento incluye dieta hiperproteica de alta digestibilidad, inmunosupresores y, en casos graves, transfusión de coloides.

Señales de que el tratamiento necesita revisión

Aunque el perro esté en tratamiento, existen señales que indican que el plan terapéutico debe revisarse con el veterinario: empeoramiento de los vómitos tras una mejoría inicial, aparición de diarrea hemorrágica, pérdida de peso acelerada pese al tratamiento, cambio en el carácter del perro (mayor abatimiento o agresividad) o intolerancia a los medicamentos prescritos. En estos casos puede ser necesaria una nueva endoscopia para descartar complicaciones o cambiar el protocolo de tratamiento.

Impacto de la microbiota en la gastritis crónica

La investigación reciente ha puesto de manifiesto el papel de la microbiota gastrointestinal (el conjunto de bacterias, virus y hongos que habitan en el tracto digestivo) en el desarrollo y mantenimiento de la gastritis crónica canina. Las disbiosis intestinales, es decir, los desequilibrios en la composición de la microbiota, se asocian con mayor permeabilidad intestinal, inflamación crónica de la mucosa y respuestas inmunes aberrantes. Los probióticos específicos para perros (especialmente combinaciones de Lactobacillus y Enterococcus) y los prebióticos (fibras fermentables como la inulina o los fructooligosacáridos) pueden contribuir a restablecer el equilibrio microbiano y reducir la inflamación gástrica como complemento al tratamiento farmacológico y dietético.

¿Cómo sé si mi perro tiene gastritis crónica y no una gastritis puntual?
La gastritis crónica se distingue por la persistencia o recurrencia de los vómitos durante más de 1-2 semanas sin causa obvia. Los perros con gastritis crónica suelen vomitar bilis por las mañanas, pierden peso gradualmente y pueden mostrar dolor abdominal intermitente.
¿Qué alimentos deben evitarse en perros con gastritis crónica?
Deben evitarse los alimentos grasos, los huesos, las sobras de comida humana, los premios de alta grasa y cualquier alimento al que el perro pueda ser sensible. Las dietas de eliminación ayudan a identificar intolerancias alimentarias.
¿La gastritis crónica en perros tiene cura?
Depende de la causa. Si es secundaria a una causa tratable como parásitos o intolerancia alimentaria, puede resolverse. Las formas idiopáticas requieren manejo a largo plazo, pero con control adecuado muchos perros llevan una vida normal.
¿Qué prueba es definitiva para diagnosticar la gastritis crónica en perros?
La endoscopia gastrointestinal con toma de biopsias y análisis histopatológico es el estándar diagnóstico. Permite clasificar el tipo y la gravedad de la inflamación mucosa.
¿Pueden los perros con gastritis crónica tomar antiinflamatorios (AINEs)?
Los AINEs pueden empeorar la gastritis y provocar úlceras gástricas. En perros con gastritis crónica deben usarse con extrema precaución, siempre con protectores gástricos y bajo supervisión veterinaria.

Consulta también nuestras guías sobre las causas y tratamiento de los vómitos en perros, la diarrea canina y uso de probióticos y los alimentos digestibles para perros con estómago sensible. Descubre más en nuestra sección de salud canina.

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