Cuidado

Educación

Más

Destacado

Descubre las mejores razas para familias con niños

Una guía completa para elegir al compañero perfecto para tu hogar.

Cuidado

Convivencia

Más

Destacado

Los secretos del lenguaje corporal felino

Aprende a interpretar las señales de tu gato para una convivencia más armoniosa.

Aves y Pequeños

Acuáticos y Reptiles

Destacado

Guía para principiantes en acuarios

Todo lo que necesitas saber para montar tu primer acuario.

Perros

Otitis en Perros: Causas, Síntomas y Tratamiento

Guía veterinaria sobre la otitis canina: causas (alergia, humedad, ácaros), síntomas, tratamiento tópico y oral, y cómo prevenirla en razas predispuestas.

Por Equipo Peludiar | | 14 min de lectura
Veterinario examinando el oído de un perro con otoscopio para diagnosticar otitis canina

Qué es la otitis canina

La otitis en perros es la inflamación del conducto auditivo, una de las afecciones más frecuentes en medicina veterinaria de pequeños animales. Se estima que entre el 10 y el 20 % de todas las consultas veterinarias están relacionadas con problemas de oído, y la otitis es con diferencia el diagnóstico más habitual. Lejos de ser un simple dolor de oído, la otitis canina es una enfermedad compleja que requiere un abordaje diagnóstico riguroso para identificar la causa subyacente y evitar recurrencias frustrantes tanto para el perro como para su propietario.

Según la localización de la inflamación, la otitis se clasifica en tres tipos. La otitis externa afecta al conducto auditivo externo, desde el pabellón auricular hasta la membrana timpánica, y es la forma más común con diferencia. La otitis media compromete la cavidad timpánica, el espacio que queda detrás de la membrana del tímpano, y suele ser consecuencia de una otitis externa que ha perforado el tímpano o de una infección ascendente desde la faringe a través de la trompa de Eustaquio. La otitis interna afecta a las estructuras del oído interno, incluyendo la cóclea (responsable de la audición) y el aparato vestibular (responsable del equilibrio), y representa la forma más grave.

Un concepto fundamental en otología veterinaria es la distinción entre causas primarias (que inician la inflamación), factores predisponentes (que aumentan el riesgo) y factores perpetuantes (que mantienen y agravan la inflamación una vez instaurada). Solo identificando y tratando la causa primaria se logra un control a largo plazo de la otitis.

Causas y factores predisponentes

La otitis canina es una enfermedad multifactorial. Comprender los diferentes factores implicados es esencial para diseñar un plan de tratamiento eficaz que no solo resuelva el episodio actual, sino que prevenga las recurrencias.

Causas primarias

Las alergias son, con diferencia, la causa primaria más frecuente de otitis en perros, responsables de hasta el 75 % de los casos de otitis recurrente. La dermatitis atópica canina y la alergia alimentaria provocan inflamación del epitelio del conducto auditivo, alterando su microambiente y predisponiendo a infecciones secundarias. De hecho, la otitis puede ser la única manifestación de una alergia subyacente en algunos perros, sin signos cutáneos en otras partes del cuerpo.

Los cuerpos extraños, especialmente las espigas o aristas de gramíneas, son una causa frecuente de otitis aguda unilateral. Estos pequeños fragmentos vegetales se introducen en el canal auditivo durante los paseos por el campo y avanzan hacia el interior gracias a sus barbas, causando irritación mecánica intensa, inflamación y dolor agudo.

Los ácaros, principalmente Otodectes cynotis, son una causa de otitis especialmente frecuente en cachorros y perros que conviven con gatos. Estos parásitos microscópicos se alimentan de restos celulares y cerumen dentro del conducto auditivo, produciendo una secreción oscura y seca similar al café molido y un picor intenso. Aunque son más comunes en animales jóvenes, pueden afectar a perros de cualquier edad.

Otras causas primarias menos frecuentes incluyen los pólipos nasopharyngeal, los trastornos de queratinización que alteran la producción de cerumen, las enfermedades autoinmunes como el pénfigo y los tumores del conducto auditivo.

Factores predisponentes

La anatomía del oído juega un papel crucial. Los perros con orejas pendulares (como el Cocker Spaniel, el Basset Hound, el Cavalier King Charles o el Bloodhound) tienen un riesgo significativamente mayor de otitis porque las orejas caídas cubren la entrada del canal auditivo, reducen la ventilación y crean un ambiente cálido y húmedo ideal para la proliferación de microorganismos.

La humedad excesiva es otro factor predisponente importante. Los perros que nadan frecuentemente, que reciben baños sin secado posterior adecuado de los oídos o que viven en climas húmedos tienen mayor riesgo. El agua retenida en el conducto auditivo macera el epitelio y favorece el crecimiento bacteriano y fúngico.

El exceso de pelo en el canal auditivo, frecuente en razas como el Caniche, el Bichón o el Schnauzer, puede atrapar cerumen, humedad y restos celulares dentro del conducto, dificultando la ventilación natural. La anatomía de conductos auditivos especialmente estrechos, como la del Shar Pei, también predispone a otitis por la reducción del espacio disponible para la ventilación y el drenaje.

Factores perpetuantes

Una vez que la otitis se establece, ciertos factores perpetúan y agravan la inflamación, creando un ciclo vicioso difícil de romper. Las infecciones bacterianas secundarias por Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus spp. son particularmente problemáticas, ya que estas bacterias forman biofilms resistentes a los antibióticos y pueden producir enzimas que dañan el tejido circundante. Las levaduras, especialmente Malassezia pachydermatis, proliferan en el ambiente húmedo y graso del oído inflamado y son una causa extremadamente frecuente de otitis secundaria.

Con el tiempo, la inflamación crónica provoca cambios irreversibles en el conducto auditivo: engrosamiento de la piel (hiperplasia), estenosis (estrechamiento), calcificación del cartílago y fibrosis. Estos cambios reducen aún más la ventilación y el drenaje, perpetuando indefinidamente la infección.

Síntomas de la otitis en perros

Los signos clínicos de la otitis canina varían según la gravedad y la localización de la inflamación, pero en general son bastante evidentes y el propietario suele ser el primero en detectar que algo no va bien.

Signos de otitis externa

Sacudir la cabeza repetidamente es uno de los primeros signos que aparecen. El perro intenta aliviar la molestia agitando la cabeza con fuerza, a veces de forma tan violenta que puede causar un otohematoma (acumulación de sangre en el pabellón auricular por rotura de vasos sanguíneos). El rascado de las orejas con las patas traseras, el frotamiento de la cabeza contra muebles o el suelo y los gemidos o quejidos al tocar la zona auricular son también signos tempranos frecuentes.

El olor desagradable proveniente del oído es un signo muy característico. Las infecciones por Malassezia producen un olor dulzón y rancio, mientras que las infecciones bacterianas, especialmente por Pseudomonas, generan un olor fétido y penetrante que el propietario percibe fácilmente. La secreción ótica puede variar según el agente implicado: ceruminosa y marrón en infecciones por levaduras, amarillo-verdosa y purulenta en infecciones bacterianas, o seca y oscura como café molido en infestaciones por ácaros.

El eritema e inflamación del pabellón auricular y la entrada del conducto auditivo son visibles a simple vista. La piel se enrojece, se engrosa y puede presentar excoriaciones por el rascado. En casos avanzados, el conducto puede estar tan inflamado y estrecho que resulta imposible visualizar el tímpano con el otoscopio.

Signos de otitis media e interna

Cuando la infección alcanza el oído medio o interno, aparecen signos neurológicos. La cabeza ladeada (head tilt) hacia el lado afectado es el signo más característico de otitis media. La pérdida de equilibrio, el nistagmo (movimiento involuntario y rítmico de los ojos), la marcha en círculos y la ataxia (falta de coordinación) indican afectación del aparato vestibular en el oído interno. El síndrome de Horner (párpado caído, pupila contraída, tercer párpado prominente en un solo ojo) puede aparecer si la inflamación afecta a los nervios simpáticos que discurren junto al oído medio. La parálisis del nervio facial (labio caído, imposibilidad de cerrar el ojo del lado afectado) es otra complicación posible de la otitis media.

Diagnóstico

El diagnóstico correcto de la otitis canina va mucho más allá de confirmar que el oído está inflamado. Requiere identificar el tipo de otitis, el agente infeccioso implicado y, lo que es más importante, la causa primaria subyacente.

Otoscopia

La otoscopia es el primer paso diagnóstico. El veterinario utiliza un otoscopio para examinar el conducto auditivo externo y, si es posible, la membrana timpánica. Permite visualizar el grado de inflamación, la presencia de secreción, cuerpos extraños, pólipos, estenosis del canal y el estado del tímpano. En perros con dolor intenso, puede ser necesario sedar al animal para realizar una exploración completa. La videoendoscopia ótica ofrece una visualización magnificada y puede ser necesaria en casos crónicos complejos para evaluar el conducto y el oído medio con mayor detalle.

Citología ótica

La citología ótica es una prueba sencilla, rápida y extremadamente útil que debería realizarse en cada caso de otitis. Se obtiene una muestra de la secreción del oído con un hisopo, se extiende en un portaobjetos, se tiñe y se examina al microscopio. Permite identificar si hay bacterias (cocos o bacilos), levaduras (Malassezia), células inflamatorias (neutrófilos) o ácaros. Esta información es fundamental para elegir el tratamiento tópico adecuado desde el primer momento. Por ejemplo, si la citología muestra predominio de levaduras, el tratamiento se enfocará en antifúngicos; si muestra bacilos gram-negativos, se sospechará Pseudomonas y se ajustará la antibioterapia en consecuencia.

Cultivo y antibiograma

El cultivo bacteriano con antibiograma está indicado en otitis crónicas o recurrentes que no responden al tratamiento empírico, especialmente cuando se sospecha infección por Pseudomonas aeruginosa u otras bacterias multirresistentes. Esta prueba identifica la especie bacteriana exacta y determina a qué antibióticos es sensible y a cuáles es resistente, permitiendo seleccionar el tratamiento más eficaz. Es particularmente importante en tiempos de creciente resistencia antibiótica.

Pruebas de imagen

La radiografía del cráneo puede revelar engrosamiento de las bullas timpánicas indicativo de otitis media, aunque su sensibilidad es limitada. La tomografía computarizada (TC) ofrece una visualización muy superior de las estructuras del oído medio e interno y es la técnica de imagen de elección cuando se sospecha otitis media, antes de decidir una intervención quirúrgica o cuando existe afectación neurológica.

Tratamiento

El tratamiento de la otitis canina debe ser integral, abordando tanto los signos clínicos inmediatos como la causa primaria subyacente. Un tratamiento parcial que solo resuelva la infección actual sin abordar el origen está condenado al fracaso y la recurrencia.

Limpieza ótica

La limpieza del conducto auditivo es el primer paso del tratamiento y un componente esencial para su éxito. Se utiliza una solución limpiadora ótica con propiedades ceruminolíticas, que disuelve la cera y los restos de secreción acumulados, permitiendo que los medicamentos tópicos contacten directamente con el epitelio del canal. La limpieza debe realizarse instilando el producto en el oído, masajeando suavemente la base de la oreja durante treinta segundos y permitiendo que el perro sacuda la cabeza para expulsar el contenido. Los restos se limpian del pabellón auricular con una gasa. Nunca deben utilizarse bastoncillos de algodón dentro del conducto, ya que empujan la secreción hacia el interior y pueden dañar el tímpano.

Tratamiento tópico

Las gotas óticas son el tratamiento de primera línea para la otitis externa. Los preparados más utilizados combinan tres componentes: un antibiótico (gentamicina, marbofloxacina, polimixina B), un antifúngico (clotrimazol, miconazol, nistatina) y un corticoide (dexametasona, mometasona, betametasona) que reduce la inflamación, el dolor y el prurito. La elección del producto se basa en los hallazgos de la citología. La duración habitual del tratamiento tópico es de 7 a 14 días, y es fundamental completar el tratamiento prescrito aunque los signos mejoren antes.

Tratamiento oral

La antibioterapia oral está indicada cuando la otitis externa es severa y no responde al tratamiento tópico, y es imprescindible en la otitis media. Las fluoroquinolonas (enrofloxacina, marbofloxacina) son los antibióticos de elección para la otitis media porque alcanzan buenas concentraciones en la cavidad timpánica. El tratamiento suele prolongarse entre 4 y 6 semanas. Los antiinflamatorios orales (AINEs o corticoides a dosis bajas) pueden ser necesarios para controlar el dolor y la inflamación intensa.

Tratamiento de la causa primaria

Tratar la causa primaria es el aspecto más importante del manejo de la otitis recurrente. Si la causa es una alergia alimentaria, debe instaurarse una dieta de eliminación estricta durante ocho a doce semanas para identificar el alérgeno. Si se trata de dermatitis atópica, puede indicarse inmunoterapia específica, tratamiento con oclacitinib (Apoquel) o lokivetmab (Cytopoint). Las infestaciones por ácaros se tratan con antiparasitarios tópicos o sistémicos (selamectina, sarolaner). Los cuerpos extraños deben extraerse bajo otoscopia, sedación o anestesia si es necesario.

Cirugía

La cirugía se reserva para los casos de otitis crónica terminal en los que los cambios irreversibles del conducto auditivo (calcificación, estenosis severa, hiperplasia grave) hacen imposible un tratamiento médico eficaz. La técnica más utilizada es la TECA-LBO (ablación total del conducto auditivo con osteotomía lateral de la bulla timpánica), que elimina todo el conducto auditivo enfermo y drena la bulla timpánica. Aunque la cirugía implica la pérdida de la audición en el oído intervenido, proporciona un alivio significativo del dolor crónico y una mejora drástica de la calidad de vida en perros con otitis terminal.

Prevención

La prevención de la otitis canina se basa en mantener los oídos limpios, secos y ventilados, y en controlar las enfermedades subyacentes que predisponen a la inflamación del conducto auditivo.

  • Secado después del baño y la natación: tras cada baño o sesión de natación, seca suavemente la entrada del canal auditivo con una gasa o toalla y utiliza un limpiador ótico secante para eliminar la humedad residual.
  • Limpieza periódica: los perros con orejas pendulares o tendencia a la otitis se benefician de una limpieza ótica semanal o quincenal con un producto veterinario adecuado. Los perros sin factores de riesgo generalmente no necesitan limpieza rutinaria.
  • Control de alergias: si tu perro tiene dermatitis atópica o alergia alimentaria diagnosticada, seguir el tratamiento prescrito reduce significativamente los episodios de otitis.
  • Revisión veterinaria precoz: ante el primer signo de molestia en el oído (sacudir la cabeza, rascado, olor), acude al veterinario sin esperar a que el cuadro empeore. Las otitis detectadas precozmente responden mejor al tratamiento.
  • Evitar espigas: durante la primavera y el verano, inspecciona los oídos de tu perro después de cada paseo por el campo. En zonas con alta densidad de espigas, considera utilizar protectores auriculares específicos para perros.
  • No arrancar pelo del oído sin indicación: la práctica de arrancar pelo del canal auditivo (ear plucking), tradicional en razas como el Caniche, es controvertida y puede causar más inflamación que beneficio. Solo debe realizarse por indicación veterinaria específica.

En definitiva, la otitis en perros es mucho más que una simple infección de oído. Es una enfermedad compleja y multifactorial que requiere un diagnóstico completo para identificar la causa primaria y un tratamiento integral que vaya más allá de resolver el episodio agudo. Con un manejo adecuado, una buena prevención y atención veterinaria temprana, la mayoría de los perros con otitis pueden mantener unos oídos sanos y una excelente calidad de vida.

Compartir