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Pancreatitis en Perros: Síntomas, Causas y Tratamiento

Pancreatitis en perros: síntomas claros, causas frecuentes y tratamiento. Incluye guía de dieta de recuperación y razas más predispuestas.

Por Equipo Peludiar | | 4 min de lectura

La pancreatitis canina es una de las enfermedades gastrointestinales más frecuentes en perros. Puede presentarse como un episodio agudo leve que se resuelve en días o como una emergencia potencialmente mortal. Reconocer los síntomas a tiempo y actuar rápidamente marca la diferencia entre una recuperación completa y complicaciones graves.

Qué es la pancreatitis canina

El páncreas produce enzimas digestivas (lipasa, amilasa, proteasas) que normalmente se segregan inactivas al duodeno, donde se activan para digerir los alimentos. En la pancreatitis, estas enzimas se activan prematuramente dentro del propio páncreas, causando autodigestión del órgano y una intensa reacción inflamatoria.

Existen dos presentaciones principales: la pancreatitis aguda (repentina, potencialmente grave) y la pancreatitis crónica (inflamación persistente de bajo grado, más difícil de diagnosticar). La forma aguda grave puede desencadenar peritonitis, coagulación intravascular diseminada (CID), fallo multiorgánico y muerte.

Síntomas

La tríada clásica de la pancreatitis aguda incluye:

  • Vómitos repetidos que no ceden con antieméticos caseros
  • Dolor abdominal intenso: el perro adopta la posición de «rezo» (cabeza baja, trasero elevado) para aliviar la presión sobre el abdomen
  • Anorexia: rechazo total del alimento

Otros signos incluyen diarrea, fiebre, deshidratación y letargia. En casos graves aparecen ictericia, distensión abdominal y signos de shock. La pancreatitis crónica es más sutil: episodios recurrentes de vómitos ocasionales, pérdida de peso gradual y heces grasas (esteatorrea) si evoluciona a insuficiencia pancreática exocrina.

Causas y factores de riesgo

La causa más frecuente es la ingesta de comida muy grasa: restos de comida navideña, huesos con grasa, cerdo y embutidos. Otros factores de riesgo incluyen la obesidad, el hipotiroidismo, la hiperlipidemia (el Schnauzer Miniatura es especialmente predispuesto), ciertos fármacos (corticoides, potasio bromuro, azatioprina) y traumatismos abdominales.

Las razas con mayor predisposición son el Schnauzer Miniatura (la de mayor riesgo), el Yorkshire Terrier, el Cocker Spaniel, el Cavalier King Charles y el Bóxer. Sin embargo, muchos casos son idiopáticos: no se identifica una causa clara.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en la combinación de signos clínicos y pruebas complementarias:

  • cPL (canine Pancreatic Lipase): el test gold standard, específico de páncreas. El SNAP cPL sirve como screening rápido en la clínica. La lipasa y amilasa totales son poco específicas
  • Ecografía abdominal: páncreas aumentado de tamaño, hiperecogénico, con contenido peripancreático hipoecogénico (necrosis o líquido inflamatorio)
  • Valoración de gravedad: escala clínica de Westermarck para establecer pronóstico y agresividad del tratamiento

Tratamiento

El tratamiento hospitalario se basa en cuatro pilares:

Fluidoterapia intravenosa agresiva para rehidratación y mantenimiento de la perfusión pancreática. Control del dolor con buprenorfina, metadona o butorfanol, ya que la pancreatitis es extremadamente dolorosa. Antieméticos como maropitant (Cerenia) u ondansetrón para controlar los vómitos.

Nutrición precoz: el ayuno prolongado ya no se recomienda. La nutrición enteral desde las primeras 24-48 horas mejora el pronóstico. Si los vómitos son incontrolables, se recurre a sonda nasogástrica. Al alta, se prescribe dieta hidrolizada o baja en grasa (Hills i/d Low Fat, Royal Canin Gastrointestinal Low Fat) durante 4-8 semanas.

Dieta de recuperación y prevención

Los perros con pancreatitis crónica o recurrente necesitan una dieta baja en grasa de por vida (menos del 10 % de grasa en materia seca). Evita absolutamente el cerdo, el cordero, los quesos grasos, los embutidos y los restos de mesa.

Alimenta en porciones pequeñas y frecuentes (3-4 veces al día) en lugar de una comida grande. El control del peso es fundamental: la obesidad es un factor de riesgo independiente para nuevos episodios. Cada comida navideña o celebración es un momento de riesgo, así que informa a toda la familia sobre la importancia de no dar restos al perro.

Más información en nuestra sección de salud canina.

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