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Prostatitis en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento de la inflamación prostática

La prostatitis en perros es una infección o inflamación de la glándula prostática que afecta principalmente a machos enteros. Conoce sus síntomas, cómo se diagnostica y las opciones de tratamiento disponibles.

Por Equipo Mascotico | | 11 min de lectura
Prostatitis en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento de la inflamación prostática

Qué es la prostatitis en perros y cómo afecta a los machos

La prostatitis en perros es la inflamación de la glándula prostática, habitualmente de origen bacteriano, que afecta casi de manera exclusiva a perros machos no castrados. La próstata es la única glándula sexual accesoria del perro macho, situada en la pelvis alrededor del cuello de la vejiga y el inicio de la uretra. Su función fisiológica es producir el fluido seminal que nutre y protege a los espermatozoides durante la eyaculación.

A diferencia de otros mamíferos, en el perro la próstata envuelve completamente la uretra, por lo que cualquier patología prostática puede afectar tanto a la micción como a la defecación. La glándula prostática del perro experimenta un aumento de tamaño fisiológico relacionado con la edad (hiperplasia benigna prostática, HBP), que está presente en el 80 % de los machos enteros mayores de 5 años y en prácticamente todos los mayores de 10 años. Esta HBP crea condiciones favorables para el establecimiento de infecciones bacterianas.

Clasificación de la prostatitis canina

La prostatitis se clasifica según su duración y características en:

  • Prostatitis bacteriana aguda: infección bacteriana activa con inflamación intensa. Es la forma más grave, con síntomas sistémicos importantes.
  • Prostatitis bacteriana crónica: infección persistente de bajo grado, con síntomas más sutiles pero que puede recidivar repetidamente.
  • Absceso prostático: colección de pus encapsulada dentro del parénquima prostático, frecuentemente consecuencia de una prostatitis no tratada o mal controlada.
  • Quistes paraprostáticos: estructuras quísticas asociadas a la próstata, que pueden infectarse secundariamente.

Signos clínicos de la inflamación prostática

Los síntomas de la prostatitis en perros dependen de si la presentación es aguda o crónica, y de si existe formación de absceso.

Síntomas de prostatitis aguda

  • Dificultad para defecar (tenesmo): el aumento de tamaño prostático comprime el recto, provocando esfuerzo defecatorio, posturas anómalas y deposiciones acintadas o escasas.
  • Alteraciones urinarias: disuria (dificultad para orinar), hematuria (sangre en la orina) o goteo de sangre uretral independiente de la micción.
  • Secreción prepucial o uretral: flujo purulento, mucoide o hemorrágico desde el prepucio, a veces manchando la cama o el suelo.
  • Fiebre y malestar general: en la forma aguda es frecuente la fiebre de 39,5-41 °C, letargia y pérdida del apetito.
  • Marcha rígida o arqueada: el perro adopta una postura encorvada y camina de manera tensa para minimizar el dolor pélvico.
  • Dolor a la palpación rectal: en el examen físico el veterinario puede detectar una próstata aumentada, asimétrica y dolorosa al tacto rectal.

Síntomas de prostatitis crónica

La prostatitis crónica puede cursar de manera prácticamente silente o con síntomas intermitentes leves: secreción uretral esporádica, sangre en la orina de forma ocasional, infecciones urinarias recurrentes o ligera dificultad para defecar. El perro suele mantener el apetito y el estado general sin fiebre. Esta presentación insidiosa hace que muchos propietarios no consulten al veterinario hasta que la enfermedad está avanzada.

Causas bacterianas y no bacterianas de prostatitis

La causa más frecuente de prostatitis en perros es la infección bacteriana ascendente desde la uretra o el prepucio. Las bacterias más habitualmente implicadas son Escherichia coli (la más frecuente), Staphylococcus, Streptococcus, Pseudomonas aeruginosa, Proteus y Brucella canis. Esta última tiene especial importancia por su carácter zoonótico: puede transmitirse a humanos y provoca brucelosis, una enfermedad de declaración obligatoria.

Factores predisponentes

La hiperplasia benigna prostática es el principal factor predisponente de la prostatitis bacteriana, ya que los cambios quísticos y el aumento de volumen alteran el drenaje normal de las secreciones prostáticas. Las infecciones urinarias recurrentes, los traumatismos perineales y la inmunosupresión son factores adicionales de riesgo. Los tumores prostáticos (adenocarcinoma prostático) son poco frecuentes en el perro, pero pueden coexistir con la inflamación y deben descartarse en el diagnóstico diferencial.

Pruebas diagnósticas para evaluar la próstata

El diagnóstico de la prostatitis canina requiere una combinación de exploración física, análisis de laboratorio y técnicas de imagen.

Exploración física y tacto rectal

El veterinario realiza la palpación abdominal caudal para valorar el tamaño y la consistencia de la próstata. El tacto rectal permite evaluar el tamaño, la simetría, la consistencia y el dolor de la glándula de manera directa. En la prostatitis aguda la glándula es dolorosa, aumentada y de consistencia firme o irregular; en los abscesos puede fluctuar.

Ecografía prostática

La ecografía es la técnica de imagen de elección para la evaluación prostática. Permite medir el volumen, detectar quistes intraprostáticos o paraprostáticos, identificar áreas heterogéneas sugestivas de absceso y orientar el diagnóstico diferencial con tumores. La ecografía también guía la aspiración con aguja fina (PAAF) o la biopsia ecoguiada cuando es necesaria.

Análisis de orina y hemograma

El análisis de orina (sedimento y cultivo) es fundamental. En la prostatitis bacteriana es frecuente encontrar piuria, bacteriuria y hematuria. El cultivo con antibiograma orienta la selección del antibiótico más apropiado. El hemograma puede mostrar leucocitosis neutrofílica con desviación izquierda en la forma aguda. La bioquímica puede revelar elevación de proteínas de fase aguda.

Cultivo de semen y eyaculado

En perros reproductores, el examen del eyaculado (especialmente la tercera fracción prostática) con cultivo bacteriano y análisis de la calidad espermática es muy valioso para el diagnóstico de prostatitis crónica y para evaluar la aptitud reproductiva del animal.

Opciones de tratamiento antibiótico y quirúrgico

El tratamiento de la prostatitis canina debe ser individualizado según la forma clínica, el germen implicado y el estado reproductivo del animal.

Antibioterapia

La selección del antibiótico es crítica, ya que no todos los antibióticos penetran bien en el tejido prostático. Las clases farmacológicas con mejor penetración prostática son las fluoroquinolonas (enrofloxacino, marbofloxacino, pradofloxacino), el trimetoprima-sulfametoxazol y el cloranfenicol. Los betalactámicos (amoxicilina, ampicilina) tienen penetración prostática limitada salvo en la fase aguda cuando la barrera hemato-prostática está comprometida por la inflamación.

La duración del tratamiento es clave para evitar recidivas y el desarrollo de formas crónicas: al menos 4 semanas en prostatitis aguda y 6-12 semanas en prostatitis crónica. Es imprescindible realizar cultivo de control al finalizar el tratamiento y a las 4 semanas posteriores para verificar la erradicación bacteriana.

Castración como tratamiento complementario

La orquiectomía es el complemento terapéutico más importante en la prostatitis canina. La privación androgénica que se produce tras la castración provoca una atrofia progresiva de la próstata (hasta un 70 % de reducción en 3-4 semanas), eliminando el sustrato anatómico que favorece la infección. En animales con prostatitis aguda, la castración suele realizarse una vez estabilizado el paciente con antibioterapia.

Drenaje de abscesos prostáticos

Los abscesos prostáticos son una emergencia veterinaria. Su ruptura espontánea puede causar peritonitis séptica con alta mortalidad. El tratamiento requiere drenaje quirúrgico (marsupialización o resección parcial de la próstata) combinado con antibioterapia intensiva y, en la misma intervención o en un segundo tiempo, castración. La recuperación de los pacientes con absceso prostático tratado quirúrgicamente es posible pero conlleva un pronóstico reservado.

Complicaciones y cuidados postoperatorios

Las principales complicaciones de la prostatitis incluyen la septicemia bacteriana (peligrosa en formas agudas no tratadas), la peritonitis (en caso de ruptura de absceso), la infertilidad y las recidivas infecciosas en animales no castrados.

Seguimiento tras la castración

Tras la orquiectomía, el perro debe continuar con la antibioterapia durante el período prescrito. La reducción prostática se verifica ecográficamente a las 4-6 semanas. La mayoría de los perros experimentan una mejora clínica rápida: la defecación se normaliza en días y los signos de dolor desaparecen. Se recomienda análisis de orina con cultivo a las 4 y 8 semanas postoperatorias para confirmar la erradicación bacteriana.

Alimentación y cuidados generales

Durante el tratamiento activo de la prostatitis, se recomienda una dieta de alta digestibilidad para no sobrecargar el organismo del animal. En perros con tenesmo grave puede ser útil el uso de laxantes suaves para facilitar la defecación. El ejercicio moderado es beneficioso para la circulación pélvica, pero deben evitarse los esfuerzos intensos que aumenten la presión intraabdominal mientras persiste el agrandamiento prostático.

Pronóstico y prevención a largo plazo

El pronóstico de la prostatitis canina depende en gran medida de la forma clínica, la rapidez del diagnóstico y la decisión sobre la castración.

Pronóstico según la forma clínica

La prostatitis bacteriana aguda no complicada, diagnosticada y tratada precozmente con antibioterapia apropiada y castración, tiene un pronóstico excelente. La resolución completa suele lograrse en 4-6 semanas. La prostatitis crónica sin castración tiene un pronóstico más reservado: las tasas de recidiva son altas (superiores al 50 % en perros no castrados) incluso tras tratamientos antibióticos correctos, ya que la hiperplasia prostática persiste como factor predisponente. Los abscesos prostáticos tienen el pronóstico más grave: la mortalidad perioperatoria puede alcanzar el 25-50 % en casos complicados con septicemia o peritonitis.

Importancia de la castración temprana

La castración temprana (antes de los 5 años) es la medida preventiva más eficaz frente a todas las patologías prostáticas del perro, incluyendo la prostatitis bacteriana, la hiperplasia benigna y el adenocarcinoma prostático. En perros de trabajo o reproducción donde la castración no sea una opción inmediata, el tratamiento con análogos de la GnRH (deslorelin en implante) puede utilizarse como alternativa temporal para reducir el volumen prostático mediante la supresión hormonal reversible.

Brucelosis prostática: riesgo zoonótico

Cuando la prostatitis está causada por Brucella canis, la situación es especialmente delicada por su potencial zoonótico. Esta bacteria puede transmitirse a las personas por contacto con fluidos corporales del perro (sangre, orina, semen, flujos vaginales). El diagnóstico requiere serología específica (SAT-2ME, ELISA). El tratamiento con antibióticos en el perro raramente logra la erradicación bacteriana completa, y la recomendación en muchos protocolos es la castración más antibioterapia prolongada. Los propietarios deben ser informados del riesgo y extremar las medidas higiénicas mientras el perro está en tratamiento.

Detección precoz en revisiones rutinarias

Dado que la prostatitis crónica puede cursar con síntomas sutiles o prácticamente sin síntomas durante semanas o meses, se recomienda incluir la palpación prostática en las revisiones anuales de todos los machos enteros de más de 4 años. La ecografía prostática anual o bianual en razas grandes predispuestas permite detectar cambios de tamaño, textura o estructura glandular antes de que aparezca la sintomatología clínica evidente. Este enfoque de medicina preventiva permite tratar la enfermedad en sus estadios iniciales, cuando la respuesta al tratamiento es mejor y las complicaciones son menos probables.

¿Cómo sé si mi perro tiene prostatitis?
Los síntomas más frecuentes son dificultad para defecar, secreción uretral o prepucial purulenta o hemorrágica, fiebre, letargia y dolor a la palpación de la zona pélvica. Ante cualquiera de estos signos, consulta a tu veterinario lo antes posible.
¿Qué perros tienen más riesgo de prostatitis?
La prostatitis es casi exclusiva de perros machos enteros (no castrados). Los machos de más de 5 años con hiperplasia benigna prostática son el grupo de mayor riesgo.
¿La castración previene la prostatitis?
Sí. La orquiectomía elimina la estimulación hormonal que mantiene el crecimiento prostático. Tras la castración, la próstata se atrofia en pocas semanas, reduciendo drásticamente el riesgo de prostatitis, hiperplasia y tumores.
¿Cuánto dura el tratamiento de la prostatitis en perros?
La prostatitis bacteriana aguda requiere antibioterapia de al menos 4 semanas. La forma crónica puede necesitar 6 a 12 semanas con antibióticos de alta penetración prostática. La castración asociada acelera la resolución y previene recidivas.
¿Puede un perro con prostatitis seguir reproduciéndose?
No se recomienda la reproducción durante el episodio activo, ya que deteriora la calidad del semen y puede transmitir bacterias a la hembra. Tras la curación documentada, la reproducción puede evaluarse si el perro no ha sido castrado.

Consulta también nuestras guías sobre las infecciones urinarias en perros, los beneficios de la castración canina y la interpretación de análisis de sangre y orina. Descubre más en nuestra sección de salud canina.

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